Uno de los elementos más icónicos de estas fechas es, sin duda, Santa Claus. Con su barba blanca, su mirada bondadosa y su traje rojo, se puede ver en cualquier punto del planeta. Sin embargo… ¿Qué implica convertirse en Papá Noel, y además, tomar sus fotografías año con año?.

Esto es lo que responde el personal que se encuentra en el escenario dedicado a Santa, en la Plaza Fundadores. Llevan desde los años setenta en ese mismo lugar convirtiéndose en toda una institución para padres y niños. Generaciones enteras se han tomado su fotografía, desde los tiempos análogos a los digitales.

En el escenario, frente a la fuente de los Leones, se puede ver a Santa Claus entre regalos, frente a los infaltables renos y su trineo.
Juan Ramírez es fotógrafo en la Zona Centro. Su padre comenzó a dedicarse a la fotografía. Después, él tomó la batuta, hasta consolidarse como un punto fundamental para los niños leoneses. Así es como él mismo lo evoca:
“A mí me tocó seguir con esto. La idea de poner un set de fotografía la hemos continuado. En sí, esto nos da porque toda la familia somos fotógrafos de toda la vida”.

Sobre la felicidad, responsabilidad e importancia de ser el fotógrafo de Santa Claus, Jorge reconoce que se trata de una labor sumamente importante:
“La responsabilidad de mi trabajo es, primero que nada, ofrecer un excelente trabajo, para que todos se lleven un bonito recuerdo de foto familiar, para que año con año sigan asistiendo. A veces los niños piden cosas imposibles, tanto para Santa Claus como para mí. En ocasiones lo que piden es que regrese un familiar que no encuentran, o que le den la salud a sus papás… se trata de cosas muy difíciles, y de plano te sientes un poquito mal porque no lo podemos hacer”.

Este 24 de diciembre será el último día que Jorge esté tomando fotografías. Posteriormente, el escenario se modificará para traer a Melchor, Gaspar y Baltazar.

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