
En colonias como la Jacinto López, o el Polígono de Medina, el agua es un bien muy preciado. En la primera zona, el flujo del líquido suele irse de manera constante, sobre todo en las calles que están más alejadas de los bulevares principales. En Medina hay zonas donde es necesario esperar la llegada de una pipa para el llenado de tinacos y tambos.
Uno de los muchos casos de personas que viven con ese problema es Diana Aguirre, vecina de la ‘Periodistas Mexicanos’, mejor conocida como la Jacinto López: el flujo del líquido es ambiguo e inestable. “Ahorita con el calorón que está haciendo es esperar a que llegue. No es la primera vez que nos pasa, siempre en esta época ocurre igual”.
Por su parte, Sanjuana Ruiz, abuela y ama de casa en Medina, ha aprendido a racionalizar el líquido: “Ahorita hay que esperar a la pipa y se gasta más agua. Por eso mejor la guardamos. El calor aparte está insoportable”.
AGUA Y CALENTAMIENTO: DIFERENTES PERSPECTIVAS
El problema es serio y se ha extendido en todo el mundo. Prueba de ello fue el caso de los científicos de la NASA detenidos por protestar contra el calentamiento global, asunto que dio mucho de que hablar durante la semana pasada.
México, por supuesto, no se queda atrás, tal como lo menciona el artículo “Política del cambio climático en México: avances, obstáculos y retos” publicado en “Realidad, datos y espacio: revista internacional de estadística y geografía” del INEGI, que aunque data de 2015, la información no deja de ser seria, vigente e inquietante:
“El cambio climático (CC) tendrá graves repercusiones en México, pues se proyecta que la temperatura media anual podría aumentar entre 0.5 y 4.8° C en el periodo 2020-2100, mientras que la precipitación podría reducirse en hasta 15% en el invierno y 5% en el verano”.
En la página de la Dirección General de Comunicación Social de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se expresa en el artículo ‘Por el cambio climático’ la seriedad del tema:
“El 2021 fue el sexto año más caluroso a nivel global, con un aumento de 1.1 a 1.2 grados centígrados con respecto al periodo preindustrial. Ocho de los diez años más cálidos han ocurrido en la última década y hay estimaciones de que la temperatura aumentará a 1.5 grados centígrados para inicios de 2030 y a dos grados para 2040 en el planeta (con respecto a principios del siglo pasado)”.
Estimaron expertos de la UNAM: “(…) De continuar la inacción, la cifra crecerá a dos grados centígrados para la década de 2040, con efectos devastadores en la agricultura y la economía nacional, afirmó Francisco Estrada Porrúa”.