Lomas de la Selva es una colonia que no la tiene nada sencilla. A diario sus residentes deben enfrentar diversos obstáculos, como la distancia o la constante falta de vigilancia, eso sin mencionar la necesidad de diferentes servicios, sobre todo ahora que el calor comienza a azotar León.
El primer problema que percibe quien visita la colonia La Selva es el traslado. Se debe partir de la Terminal San Jerónimo y tomar un camión. El tiempo hasta el destino es de 20 minutos. Como señala Lorena Gómez, los camiones llegan a tardar hasta una hora, y esperar llega a ser desesperante y molesto.
EL LUGAR
Después de pasar por la colonia San Pablo se llega a Lomas de la Selva. No hay pavimentación en varias calles, y está rodeada por ríos que en esta temporada del año se encuentran secos. En los canales se acumula seguido basura y otros desechos.
“Afortunadamente, sí lo limpian, pero luego avientan basura y lo vuelven a ensuciar, de modo que sale igual”, dice Alejandro Valderrama.
Por otro lado, la falta de vigilancia es ya un lugar común: una necesidad apremiante en todas las colonias y todas las clases sociales.
La Selva no fue una colonia que apareció registrada en el boletín hemerográfico del Observatorio Ciudadano, pero eso no significa que su gente no padezca en carne propia la inseguridad, la poca vigilancia y el delito, entre otros factores porque la gente no suele denunciar a las autoridades.
Que los habitantes de La Selva están algo olvidados, es un hecho indiscutible. Basta con recordar en julio del pasado 2016, cuando se colapsó una casa debido a una fuga de gas. Afortunadamente, la gente de la colonia se solidarizó en ese entonces. Hasta el momento, la familia, que tenía integrantes originarios de Estados Unidos que tuvieron que regresar a México, le ha costado trabajo salir adelante, como a otros cientos de habitantes de La Selva.
