La celebración de la Virgen del Refugio en la colonia Oriental es un ejemplo de cómo las tradiciones leonesas están vivas y todavía persisten en la mente y acciones de sus habitantes. El festejo fue el domingo y empezó desde las 7:00 de la mañana, con cohetes que al estallar se escucharon a varios kilómetros a la redonda.
En el lugar hubo juegos mecánicos, puestos de antojitos tan variados como tamales, quesadillas, tacos, wafles o hot dogs; así como una banda que se dedicó a amenizar, tocando a la entrada del templo.
El organizador del evento es Don Ramón López, quien tiene más de 35 años el evento. Respecto a su historia, señala que en su colonia se celebran dos fiestas importantes: la fiesta del Refugio y la de la Virgen de Guadalupe.
Explica el trasfondo y la historia de la celebración:
“Anteriormente, en esta colonia existía la calle Tlacuache. Tiene mucho tiempo, porque la fundación de esta colonia data de 1925. Originalmente había un terreno que perteneció a Don Jesús Urteaga, pero después lo vendió a Francisco Lozornio porque no estaba agusto. Fue Lozornio quien regaló este terreno en el que ahora se lleva a cabo la fiesta, para la construcción del templo donde se venera a la Virgen de Guadalupe. Una señora llamada Santiaga dejó una imagen de la Virgen del Refugio, y nunca pasó a recogerla. Desde allí se quedó como parte de la colonia y del templo”.
Ramón concluye su narración: “por eso nuestras dos celebraciones más importantes son la Virgen de Guadalupe y del Refugio. También festejamos el Via Crucis”.
Para las celebraciones, el novenario empieza previamente. Después termina con la gran celebración. Los vecinos invitan cenas y la actividad es constante, sobre todo con la ambientación musical de la banda de los Hermanos Arena.
“Lo que es un hecho es que la fe nunca se ha perdido. Aquí llegan más de 600 personas y se divierten sanamente”, dice Ramón.
