La preparación de la Selección Mexicana de Futbol para el Mundial de Rusia 2018 ha caído otra vez en ‘el ojo del huracán’, luego de la fiesta de despedida que tuvieron antes de partir a Dinamarca, a su último amistoso de preparación.
La despedida de México le salió caro a algunos como Héctor Herrera, quien producto de eso, tuvo que dejar la concentración de Juan Carlos Osorio por motivos personales.
No es la primera vez que pasa, que pese a estar en su día de descanso, los excesos evidencian una apertura en la disciplina que termina afectando sus cuestiones laborales, como no ocurrirá con el primer rival en la Copa del Mundo: Alemania.
Y es que mientras en México se permite tener fiestas y relajaciones entre concentraciones, ‘Die Mannschaft’ de Joachim Low, campeona del Mundo en Brasil 2014, elige una estricta metodología para exprimir lo mejor de sus jugadores.
Así lo ha expresado el seleccionado teutón, con elementos habituados a cumplir las normas de comportamiento, como la prohibición de fotos, videos y acceso a redes sociales en el hotel de concentración y vestidores.
Disciplina
constante
La decisión de la rigidez en cuenta a las normas internas de comportamiento se dio a raíz de que los seleccionados Mesut Ozil e Ilkay Gundogan, de ascendencia turca, se tomaran una imagen con el presidente de Turquía, lo que levantó controversia en la opinión pública.
Otra regla es la de la prohibición excesiva del alcohol. Y es que aunque los alemanes pueden tomar cerveza, como es costumbre en su país, existe la regla implícita de no beber de más.
Al respecto, Low confía que sus jugadores sepan discernir lo que les afecta en el trabajo, asegurando que las reglas son para todos.
Energía bien canalizada:
moderan hasta su lívido
Una regla aún más polémica es la de la prohibición de tener sexo a sus jugadores, como se dará la instrucción para el torneo, ya que las familias no los acompañarán durante sus viajes y concentraciones.
Low pugna por la mentalidad de equipo y compañerismo por encima de la individual pues cree que cada jugador es en realidad parte de un engranaje mayor para que la selección pueda funcionar como ‘máquina aceitada’, al más puro estilo alemán.
El rompecabezas está puesto también en su alimentación, cuidada y coordinada desde niveles federativos para que no se equivoquen en el tema nutricional.
En particular han diferenciado incluso las necesidades por posición, con comida específica para sus arqueros, que consumen más proteínas, y para los jugadores de campo, con carbohidratos.
Esas reglas les han permitido tener un ciclo mundialista exitoso desde Brasil, en que vencieron a Argentina en la final, además de levantar la Copa Confederaciones de 2017, en Rusia.
Ese es el equipo y la concentración del combinado alemán, factor que los impulsa en cada uno de sus juegos, como en el que debutarán este 17 de junio ante México, en el primer partido del grupo F.
