En antaño, casi a mediados del pasado siglo XIX -1824-, se edificó e instaló lo que fue el primer Congreso Local Constituyente de 1824.
Pasó el tiempo, y no fue sino hasta principios del pasado siglo XX cuando el inmueble se ocupó para albergar a la presidencia municipal de los alcaldes en turno.
Así, durante setenta años fueron las oficinas del partido dominante con sus gobernantes tricolores del PRI; y el edificio estaba pintado de verde, luego de blanco y luego de rojo, según el parecer de los jefes del cuévano en turno.
Que al correr del paso del tiempo luego ocuparon la sede el primer gobierno de oposición conservadurista, como lo fue el emanado del entonces Partido Demócrata Mexicano –PDM-, mejor conocido como “el gallito”, actualmente desaparecido, y se pintó la casa de café.
Pasaron más años y volvieron las huestes priístas y la antigua casona catalogada como patrimonio histórico se volvió a pintar de rojo.
Pero luego volvió otra corriente de oposición de derecha a gobernar el lugar, y la presidencia local se pintó de celeste.
Que con nuevas elecciones volvieron a recuperar los tricolores, para otra vez volver a pintar la fachada exterior del recinto de verde o blanco y rojo.
Y de manera reciente, la oposición derechista volvió a ganar las elecciones locales y, por ende, poseer el inmueble municipal, que ahora se volvió reluciente a pintar la casa de azul.
