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La Calzada y sus estatuas

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Fue apenas el 17 de septiembre que un hombre, identificado como Juan N., de 27 años, quiso robar una escultura del Arco de la Calzada… el intento fue infructuoso, y en vez de lograrlo, la derribó. Este acto vandálico permite hablar de la importancia de esa tradicional zona leonesa, conocida como La Calzada.

El Paseo de la Calzada se concluye en 1850, compuesto de 460 metros de largo. No es sino hasta abril de 1896 que termina el Arco de la Paz en la Calzada, obra neoclásica del ingeniero Pedro Tejada-León. Es hasta el 20 de junio de 1996 que se celebró el primer centenario del arco.

 

De acuerdo con el libro “Llegar a ser” de Carlos Arturo Navarro:

 

“La Calzada de los Héroes es un hermoso y tradicional paseo que data de 1838. En su entrada se encuentra el Arco que ha sido tomado como símbolo de la ciudad, construido por el Ing. Pedro Tejada León en 1896. El León que lo corona fue idea del benefactor leonés, don Francisco Lozornio Castillo. El actual León de bronce es obra del escultor Humberto Peraza”.

 

Las estatuas, el arco, y todo lo que simboliza La Calzada como tal, ha recibido varias modificaciones a lo largo de los años. En otro documento del mismo autor antes citado, titulado “Así era León…” se explica:

 

“El progreso siguió su curso. A instancias del obispo Don Tomás Barón y Morales se contó con el bello Puente del Coecillo a partir de 1889. Fue inaugurado en 1896 nuestro Arco de la Calzada dedicado a los héroes patrios y el que vendría a darle a León el primer símbolo de su identidad. En 1899 se iniciaron los trabajos de la Cárcel, que aunque adaptada en su interior, luciría como nueva construcción hacia la calle con un espléndido frontispicio, a partir de su inauguración en 1902”.

 

Hoy en día, con el programa Bici León, la renta de bicicletas está “de moda”, pero esto sucedía desde los años cincuenta, como recuerda Navarro: “Era tradicional ir también a la Calzada, para alquilar bicicletas o pasear con la novia bajo los naranjos y con las estaciones del año, personificadas en estatuas como mudos testigos”.

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