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LA BANALIZACIÓN DE LA POLÍTICA

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Hoy en día, la política en México se ha convertido en un auténtico circo. ¡Es una vergüenza! Los políticos en nuestro país nunca o casi nunca -salvo honrosas excepciones- han gozado de credibilidad y respeto ante la ciudadanía. De la mano del ejercicio indebido de funciones y de la corrupción galopante y desenfrenada, de mujeres y hombres convertidos en políticos y funcionarios, han destruido el noble ejercicio de la actividad pública.

Siempre se pensó que la corrupción y el abuso de poder, era cosa exclusiva de los hombres. No es así. Las mujeres hoy empoderadas, para transformar la vida pública de sus comunidades, han demostrado la misma sed y hambre de poder y excesos, para no lograr diferencia alguna en las formas de gobernar de un hombre o una mujer. Son iguales, son lo mismo.

Con la llegada de la 4T y del populismo feroz que han convertido como suyo los partidos de oposición, copiando solo lo malo del oficialismo y sus malas prácticas. Ahora mismo, no hay diferencias. Todos son iguales, todos hacen lo mismo. La simplificación excesiva o la pérdida de seriedad con la que se trata la actividad política, a menudo a través de la ridiculización, la exageración o la frivolidad.

Todos estos comportamientos mezquinos de mujeres y hombres están llevando a una disminución de la participación ciudadana, una mayor pérdida de credibilidad y confianza en la clase política gobernante y evidentemente en las instituciones y una mayor polarización social. La exagerada exposición en redes sociales, hacen en ocasiones poco creíble los contenidos de sus discursos o la difusión de sus políticas públicas.

Estos últimos días, han sido de verdad vergonzosos al ver una desmedida exposición mediática por parte de políticos de la 4T y del partido en el poder MORENA, presumiendo su riqueza y nuevo estilo de vida, muy alejado de la realidad salarial de sus percepciones laborales. Funcionarios de tercer o cuarto nivel en el ámbito federal, presumiendo su colección de relojes de alta gama, sin más propósito que presumir su pobreza personal.

Otros políticos de MORENA, supuestamente más profesionales y con tablas, como Ricardo Monreal, difundiendo sus vacaciones en familia, en hoteles catalogados como “Gran Turismo” en España, justificando lo injustificable, en el sentido, que sus viajes los paga con recursos propios, cuando todo mundo sabe y conoce, que toda su vida a vivido de la política y por consiguiente, de recursos públicos. 

Otros personajes aún más grotescos, como el nefasto Andy López Beltrán, hijo de AMLO, derrochando frivolidad proveniente del financiamiento público del cargo que ostenta en MORENA, vacacionando a todo lujo en Japón, cargado de compras con bolsas de grandes marcas de ropa y joyas, eso sí, justificando la justa medianía a la que se refería Benito Juárez.

Lo bueno, es que no son iguales a los otros políticos de oposición y que se deben al pueblo y para el pueblo. La “cereza en el pastel”, la referencia banal del matrimonio de los políticos del estado de Sonora, que conforman la diputada del PT y el diputado de MORENA, Diana Karina Barreras y Sergio Gutiérrez. Haciendo gala desmedida de riqueza en bolsos, relojes y visitas VIP.

La contaminación profunda del debate público, la banalización del discurso y acciones públicas infectadas del virus de lo frívolo, de lo vulgar, de la descalificación, de las groserías son pan de cada día en el supuesto debate que se da al interior de la clase política. Cada día esta se alimenta más del alboroto mediático y farandulero que es exacerbado por la audiencia simplona.

¿No cree usted?

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