
La ciencia y la tecnología como herramientas para combatir el crimen han alcanzado niveles dignos de una película de ciencia ficción. Por ejemplo: en el siglo XIX, cuando las ciencias forenses estaban en pañales, nadie pensaba que el ADN pudiera usarse para descubrir un asesinato, pero hoy en día es una práctica completamente habitual. Lo mismo se puede decir de cámaras, computadoras y en el caso que veremos esta semana, aplicaciones para celular y dispositivos móviles.
Todo comienza en el año 2018, cuando en el bajo mundo de Estados Unidos, Australia y Europa se empezó a correr la voz de un invento que revolucionaría para siempre la comunicación entre criminales: se trataba de un dispositivo con una aplicación de nombre ‘AN0M’, que estaba perfectamente encriptada y poseía los más altos estándares de seguridad. A simple vista, parecía un teléfono como cualquier otro, pero al encenderlo y al momento de abrir la calculadora, se tenía acceso a un chat que permitía a delincuentes de todo el mundo comunicarse sin temor a ser rastreados. El aparato carecía de muchas de las funciones de cualquier smartphone y costaba alrededor de mil 700 dólares con suscripción anual de mil 200. La única manera de obtenerlo era por recomendación: si se era amigo de un mafioso, un capo o un sicario, él lo ofrecía a otros y a su vez, a otros más. Delincuentes de talla internacional como el narcotraficante Joseph Hakan Ayik o el exfugitivo Maximillian Rivkin, por quien se ofrecía una recompensa de 5 millones de dólares, eran usuarios estrella.
Lo que parece la anécdota de una táctica de comunicación del crimen organizado, daría un giro digno de película de Guy Ritchie o de las últimas escenas de ‘El Caballero de la Noche’ de Christopher Nolan. Incluso, sorprende por qué no se ha filmado un documental o una obra de ficción al respecto.
ESPÍAS
En realidad, todo era parte de la investigación más grande hasta el momento en cuanto a operaciones cifradas se refiere: ‘Escudo Troyano’, un operativo en conjunto con Europol, el FBI y la Policía Federal Australiana (donde se conoció como Operation Ironside) para capturar toda clase de malhechores. Fueron las autoridades quienes distribuyeron los teléfonos entre los sindicatos del crimen, convenciendo a grandes capos para que los usaran. De esta forma, al ver que los ‘influencers’ del delito usaban ‘AN0N’, los criminales de menor rango seguían la moda que funcionaba como ‘cadenita’.
Todo desembocó el 7 de junio de 2021, cuando las policías internacionales comenzaron a realizar detenciones en diferentes partes del mundo. A lo largo de cuatro años, habían interceptado 27 millones de mensajes de más de 12 mil dispositivos, entre texto, archivos de audio, direcciones e imágenes. En total, fueron alrededor de 800 arrestos, 48 millones de dólares, el decomiso de 8 toneladas de cocaína, 250 armas y 50 laboratorios de metanfetamina, de acuerdo con las cifras oficiales que se hicieron públicas cuando se supo en qué consistía la operación ‘Escudo Troyano’, que obviamente, hace referencia al enorme caballo que usaron los aqueos para introducirse en la ciudad durante la guerra que se menciona en ‘La Odisea’ de Homero.
Los lectores interesados en el tema pueden leer el comunicado expedido por la Europol, titulado ‘800 criminals arrested in biggest ever law enforcement operation against encrypted communication’ u ‘Ochocientos criminales arrestados en la mayor operación policial jamás realizada contra las comunicaciones cifradas’. Páginas del FBI y el Departamento de Justicia de Estados Unidos también ofrecen amplia información al respecto.
Los días 24 y 25 de abril se conmemorará en Guanajuato el día de la Mentefactura, con el fin de celebrar la creatividad e innovación en todas las actividades humanas. No cabe duda que La Operación Escudo Troyano es un buen ejemplo de cómo se aplica a la lucha contra el crimen.