Perseverancia y Pasión

¿Cuántas veces hemos escuchado, que alguien tiró la toalla?

¿Qué significa eso?

En el boxeo es cuando un entrenador avienta al cuadrilátero una toalla como forma de indicar que el peleador no podrá seguir adelante. Las causas son muchas, pero indica que el competidor no estuvo a la altura y puede  sufrir daño en su persona, incluso la muerte.

En nuestra vida nos hemos visto involucrados en múltiples ocasiones en este momento. Sigo adelante o tiro la toalla.

Las circunstancia que nos envuelven provocan un sinnúmero de presiones que provocan en nuestro pensamiento el tomar una decisión de la cual podríamos arrepentirnos más adelante.

 En otras, no. La intuición es un  factor importante ya que conlleva la experiencia que guardamos en nuestro “inconsciente”, pero eso no es todo.

En cualquier momento de nuestro día escuchamos, tal vez una o varias veces, la palabra talento, que podría entenderse como la capacidad intelectual, aptitud o habilidad de una persona para realizar, aprender, entender o llevar a cabo con mucha habilidad una actividad o tarea.

Esta palabra deriva del griego que significa peso, o plato de una balanza.

Por otro lado, para los romanos era una medida monetaria cuyo origen se remonta hacia babilonia y equivalía a 34kg, sin embargo su peso variaba de acuerdo a la región. Así el talento griego o ático correspondía a 26Kg, el egipcio a 27 kg y el de babilonia a 30Kg y el talento pesado en el Nuevo Testamento a 58.9Kg.

Lo mismo, las habilidades o talentos de los seres humanos  son tan amplias como  personas en la tierra.

Muchos de nuestros valores tiene como base, de forma primordial, al talento. Aunque, de alguna forma, conlleva el  subestimar a las demás personas, que aparentemente no lo tienen, ya que los logros proceden de la combinación de innumerables elementos individuales que por separados, en verdad, son simples u “ordinarios”.

Chambliss (1989) hace la pregunta ¿Porqué el talento no conlleva a la excelencia?

El “talento” es la palabra mas penetrante o permeable en el deporte. En los grandes atletas, como Ronaldo por dar un ejemplo. Nosotros, o la gran mayoría, pensamos que nacen con un don especial, una de esas cosas dentro de ellos. Algunos lo tienen, otros no. Algunos son atletas naturales, otros no. Sin embargo, de acuerdo con Daniel Chambilss, el talento  falla en explicar el éxito atlético en términos conceptuales, mitifica la excelencia y subestima una compleja serie de acciones, discretas, detrás de un simple concepto indiferenciado.

Estas pueden ser, la localización geográfica, ingresos familiares, accesibilidad a centros de entrenamiento, altura, peso, alimentación, un entrenador capaz, el ambiente social, etc.

Para Mary T. Meagher, (Madame Butterfly) nadadora estadounidense, la mejor en estilo mariposa y ganadora de tres medallas de oro, dijo: “La gente no sabe que tan simple y ordinario es el éxito”. Lo que quiso decir es que detrás de él existen un sinfín de horas, entrenamientos, nuevas técnicas, practica, hábitos, entrenadores, personas y retos constantes.

Muchas veces no sabemos que tenemos un talento hasta que sus efectos son obvios al realizar una tarea extremadamente bien realizada. No con ello quiero decir que, muchas personas cuenten con “una habilidad natural” y eso no forme parte en su desarrollo. Por supuesto que cuenta, sin embargo, son el conjunto de situaciones alrededor, conocidas como  el epitalento (haciendo referencia a la epigenética), las que hacen la diferencia.

Aún así, deseamos creer en el talento. Pensar que nacemos o no talentosos.

Por eso, cuando algo no sale bien, el trabajo es agobiador, se presentan  obstáculos que provocan pausas, desánimo en nuestro trabajo o actividad diaria, nos rendimos sin darle la oportunidad a esas pequeñas cosas que nos podrían ayudar a descubrir nuestros talentos.

Tiramos la toalla, nos rendimos sin hacer un esfuerzo mayor. Permanecer constantes, persistir en la tarea, mantener nuestro objetivo y no procrastinar. En una palabra: POSPONER.

En México, estamos acostumbrados a diferir nuestros sueños, nuestra metas hasta que los tiempos y los mementos sean los más adecuados.

Nuestros interesess cambian de un día para otro, nuestros pensamientos brincan de una idea a otra sin parar un momento para decidir quienes somos, a donde vamos y que queremos lograr.

Nos falta tener el “grit” (palabra inglesa equivalente a PASIÓN Y PERSEVERANCIA, ante las metas a largo plazo, Angela Duckworth).

Mi estimado lector, la próxima vez que quieras abandonar un sueño, piénsalo dos veces antes de perder el “grit”.

¡Hasta la próxima!

1.-Daniel F. Chambliss, «The Mundanity of Excellence: An Ethnographic Report on Stratification and Olympic Swimmers», Sociological Theory 7, 1989.

2.-Angela Duckworth. (2016). Grit. El poder de la pasión y la perseverancia. Argentina: Urano.

 

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