¿En qué estamos pensando?
No dudo, mi estimado lector, que en nuestra mente tengamos no una sino ciento de conversaciones y pensamientos todo el día. Muchas de estas, con diatribas que no nos conducen a ninguna parte. La mayoría de aspecto negativo -que tanto daño nos hacen- sobre todo en nuestros enfoques en la vida.
-Se conocen como distorsiones cognitivas.
Son recursos que nuestro cerebro utiliza. Se le conoce como atajos para poder tomar decisiones sin llevar a cabo muchos procesos mentales.
Estos atajos son útiles para tomar decisiones rápidas y efectivas como el escapar de un ataque, esquivar un obstáculo, etcétera.
Sin embargo, en muchas otras ocasiones nos pueden conducir a tomar acciones perjudiciales.
Hoy por hoy, en nuestro país estamos viviendo un escenario particular que amerita comentarios, sobre todo con las decisiones que se han tomado y las repercusiones que han provocado.
Así, podremos evidenciar que en la población mexicana estos errores persisten a través del sesgo (desviación hacia un lado más que otro) de confirmación.
Las personas tienden a seleccionar todo aquello que confirme su idea o punto de vista, mientras que se muestran escépticas con las situaciones y cometarios que son contrarios. Un ejemplo claro es el alto porcentaje que tiene gran aprecio a las acciones realizadas por el Gobierno actual. Además de las noticas que ayudan a confirmarlo, lo cual conduce a un problema cuando se lleva a sobre generalizar, ya que induce a creer cualquier cosa, incluyendo noticias falsas, motivado por una ilusión de serie que ejerce un efecto de bloqueo en nuestro cerebro para evaluar la verdad o realidad.
Las personas tendemos a sobreestimar la información que tenemos al alcance y la recordamos con mayor facilidad. Un ejemplo claro es la situación que se ha vivido en ciertas partes del Estado de Guanajuato. Con ello hacemos una hipótesis general de que estamos viviendo en un estado muy violento, es decir construimos heurísticamente una situación con los datos disponibles y elevamos el peligro a un nivel mucho mayor de lo que realmente es. No quiero decir con ello que no sea importante tomarlo en cuenta.
Aunado a lo anterior, un error cognitivo asociado, está el sesgo de observación selectiva en el que solo vemos situaciones que confirman una idea o apreciación en las noticias o comentarios. Fácilmente podremos entenderlo con el siguiente ejemplo: cuando tenemos un coche azul, de cierta marca, y al manejar vemos coches del color y marca igualitos al nuestro. Todo el tiempo estamos expuestos a este error y los medios de comunicación, aunado a los anuncios de publicidad, se aprovechan de ello.
Otro error frecuente es cuando tomamos decisiones que tienen difícil explicación y luego buscamos una excusa. Se le conoce como sesgo de auto justificación y se produce para mitigar ese resbalón. La cancelación NAIM (aeropuerto) o la reciente solicitud del Gobierno mexicano al español de una disculpa por los agravios ocurridos durante la conquista hace ya 500 años (noviembre 2019) fuera de forma, aunque no mal en su fondo (lo cual merecería una amplia discusión).
Vivimos en un mundo en el que pensamos que todo tiempo pasado fue mucho mejor. Nos gusta recordar situaciones previas con un carácter más positivo de lo que realmente fueron. Hace tiempo le pregunté a un amigo si le gustaría regresar al pasado y me dijo “no”. Me quede sorprendido y su respuesta fue contundente: creo que me desilusionaría ya que muy probablemente muchos hechos no serían como yo los matice y me llevaría una gran decepción”. Lo mismo ejemplifica la película de Woody Allen, Media Noche en París (Midnight in Paris), que les recomiendo ampliamente.
Generalmente este sesgo se acompaña del anclaje, es decir la tendencia a tomar decisiones basadas en la primera información favoreciendo que el cerebro genere cierto número de creencias, comparaciones y niveles que no son negociables ni móviles. En otras palabras, dejamos caer el ancla para fijar nuestra posición.
En este rubro podremos encontrar las decisiones políticas que se han realizado últimamente pero que han sido sobrevaloradas ya que se ha invertido mucho tiempo en una campaña de más de 12 años. Con un costo irrecuperable por este sesgo y nuestra definitiva inclinación hacia lo nocivo ya que damos gran valor a las situaciones negativas más que a lo positivo.
Esto último podemos asociarlo a que las personas con menos conocimientos tienden a sobreestimar sus cualidades, mientas que los más preparados se consideran menos competentes de lo que son (Efecto Dunning-Krugger) y conlleva a consecuencias claras.
La gente incompetente o ignorante recibe un doble golpe:
No solo llegan a conclusiones erróneas sino que su incompetencia les impide darse cuenta de ello.
¿Y tú, mi estimado lector, en que piensas?
¡Hasta la próxima!
Comentarios: dr_rethcuel@yahoo.om
