¿De qué se preocupa la sociedad mexicana?
Estamos preocupados por las telenovelas, el próximo campeonato de fútbol de la Liga MX, y de cómo sacarnos lotería sin comprar un boleto. Hacernos millonarios de la noche a la mañana. De la próxima fiesta (pachanga) del fin de semana para reunirse y echar unos tragos para luego fomentar el “san lunes” o hacer alarde de nuestra orgullosa PM.
¿PM?
Si mi estimado lector. No quiere decir pasado meridiano. Es el “nos vemos a la 8……PM”
¡Oye es por la mañana!
¡Ah, sí!, PM (Puntualidad Mexicana). Es decir, no llegar a tiempo y hacer esperar a las personas.
De acuerdo con un artículo de Alberto Najar (BBC News 2015) los mexicanos somos: trabajadores, orgullosos, preocupados por la inseguridad y la corrupción, felices, religiosos y seguros que existe el infierno. Pero… el 90% acepta que la violencia forma parte del entorno familiar y las frase el que no tranza no avanza es una práctica cotidiana.
Nuestra visión es del mañana. No me refiero con ello hacia el futuro o algo así. Es el ahorita lo hago, que puede ser en 10 minutos o nunca. Somos los mexicanos del mañana porque para mañana lo hago, lo empiezo, o termino.
Es preciso transformar el país. Los cambios son en cada uno de los integrantes de este país que tenemos creencias religiosas muy arraigadas y esperamos que de una manera mágica se resuelva la situación de la corrupción. A pesar de ello continúa su práctica, por muchas excusas, como la falta de recursos, ignorancia e incluso nos arriesgamos de tal forma que pensamos que la gasolina no es un combustible, o que puede provocar daño. Las consecuencias que hemos visto son incomprensibles.
Somos el pueblo del mañana que vive en el pasado. Recordando que tiempos anteriores fueron mejores que los actuales.
Ya no podemos creer en eso. Tan solo con la tecnología y la calidad de vida actual descarta cualquier teoría del pasado. Tal vez éramos más ingenuos y la vida más simple, menos complicada, con problemas importantes en comunicación, salud y tecnología.
Ahora el regreso a los años setentas.
Queremos utilizar recursos no renovables como el petróleo o el carbón a costa del medio ambiente e insistir en hacer inversiones millonarias en la extracción del hidrocarburo y construcción de refinerías.
¿A eso se refiere la cuarta transformación?
Jorge Lerdo de Tejada-futurista mexicano- hace una pregunta:
¿Qué puede aprender México de Dubái?
Seguramente mi estimado lector, lo primero que se le viene a la mente es:
– P-e-t-r-ó-l-e-o.
Tienen mucho. Es cierto, pero solo utilizan el 20% de este recurso para apoyar su economía, ya que aprendieron que este recurso dejaría, tarde o temprano, de valer o desaparecer.
Por ello decidieron invertir en tecnología, innovación y emprendimiento. Después de 15 años, se han convertido en una potencia en lo que ahora es el “nuevo petróleo”: Tecnología e innovación. Desde hace 16 años, Dubái Silicón Oasis, fue creado para fomentar la creatividad.
Éste centro tiene una extensión de 7 kilómetros cuadrados, 3 sedes de datos, 8 centrales eléctricas, incubadoras, 700 compañías de diferentes países incluyendo a Estados Unidos, además de Singapur, Malasia, Reino Unido, Francia. Obviamente, México no está incluido. Situada en un lugar estratégico y cercana a su aeropuerto internacional.
Son los principales productores de automóviles eléctricos y estaciones de carga en el mundo. Promueven la inteligencia artificial, la tecnología 3D, la construcción de edificios inteligentes y el turismo.
México, en cambio, (Kaleydoskopio 11 de febrero) clausura el Fondo Nacional de Promoción Turística, gracias al cual México se convirtió en la sexta potencia turística mundial; o cierra Proméxico empresa encargada de la atracción de inversiones las exportaciones de productos y servicios, así como la internacionalización de las empresas mexicanas.
Si queremos crecer debemos empezar por el desarrollo personal, dejar atavismos religiosos, vicios, la cultura del mañana y del individualismo recalcitrante para producir centros innovadores de investigación y desarrollar proyectos incluyentes como el de Dubái.
Si el aeropuerto de la Ciudad de México no se llevó a cabo, por las razones que hayan sido, ¿por qué no desarrollar un proyecto en Guanajuato que incluya ese aeropuerto, además de un centro innovador en búsqueda de tecnología que sustituya los recursos naturales por energía limpia y renovable?
Ya me imagino la diatriba y serie de excusas que se expondrían para no hacerlo. Sería una locura.
Albert Einstein dijo: “Locura es hacer lo mismo una vez tras otra, y esperar resultados diferentes”.
Efectivamente el NO ya lo tenemos.
Así que mis queridos amigos, empresarios, autoridades y Gobierno guanajuatense:
-¿Cuál va ser su pretexto esta vez?
-O, ¿buscarán una justificación, como siempre, para NO emprender, innovar, ser creativos o poner el ejemplo?
Se los dejo de tarea. Pero… sí, pero, no esperen mucho que el tiempo es escaso y la oportunidad breve.
¡Hasta la próxima!
Comentarios: dr_rethcuel@yahoo.com
