miércoles, agosto 26, 2026
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Justicia y seguridad

La palabra “justicia”, en su acepción más difundida, se define como “dar a cada quien lo que le corresponde”. Otros autores la definen en términos más románticos, como “ayudar a que se cumpla la voluntad de Dios, ya que sólo Dios es justo”.

La pregunta obligada sería entonces: ¿Realmente estamos dando a cada quién lo que le corresponde? ¿La voluntad de Dios sería que hubiese muertos por doquier, escasez, inseguridad, asaltos, violaciones?

Algo estamos haciendo mal. Un verdadero Estado de Derecho se encuentre conformado, entre otras cosas, por población y gobierno. Estos elementos forman la parte subjetiva del Estado. Somos los hombres y mujeres las que conformamos estos rubros, unos como ciudadanos, y otros como gobernantes.

Los ciudadanos tenemos que responder por nuestras malas decisiones, por nuestra ideología de comodidad, esperando que otros cambien lo que nos toca a nosotros. Elegimos mal a nuestros representantes, vemos en las elecciones, más que una oportunidad de elegir al candidato más apto, lo vemos como un concurso de popularidad: Aquel que se vea y hable más bonito en la tele, es el que tendrá nuestro voto.

Y por otro lado tenemos a los gobernantes, los personajes malvados de este cuento de terror.

Como lo comenta nuestro cantautor favorito, Joan Manuel Serrat: “…hurtaban flores para regalar a su mamá… aunque es más turbio y de qué manera llegaron esos individuos a ser lo que son y a quién sirven cuando alzan las banderas; hombres de paja que usan la colonia y el honor para ocultar obscuras intenciones. Tienen doble vida, son sicarios del mal, entre esos tipos y yo hay algo personal. Rodeados de protocolo, comitiva y seguridad, viajan de incógnito en autos blindados, a sembrar calumnias y a mentir con naturalidad… se gastan más de lo que tienen, en coleccionar espías, listas negras y arsenales, resulta bochornoso verlos fanfarronear ¡a ver quién es el que la tiene más grande!. Se arman hasta los dientes en nombre de la paz, juegan con cosas que no tienen repuesto, y la culpa es del otro si algo les sale mal… Se agarran de los pelos pero para no ensuciar, van a cagar a casa de otra gente, y experimentan nuevos métodos de masacrar, sofisticados y a la vez convincentes… no conocen ni a su padre cuando pierden el control, ni recuerdan que en el mundo hay niños, nos niegan a todos el pan y la sal, entre esos tipos y yo hay algo personal”.

Estas líneas serían insuficientes para dirigir mi misiva a los que tienen la responsabilidad de toda esta sangrienta escena de terror, pero comenzaré esta semana con la Procuraduría de Justicia.

Estimada Procuraduría General de justicia:

¿Realmente procuras justicia cuando hay miles de padres que no pueden ver a sus hijos por capricho de las madres, y que a pesar de interponer sus respectivas denuncias, éstas no trascienden porque a tu criterio son improcedentes?

¿Procuras justicia cuando tu personal no tiene el más mínimo sentimiento de solidaridad hacia los usuarios, haciéndolos pasar por largas horas de espera y al final ser tratados con una frialdad propia de seres sin escrúpulos?

¿Procuras justicia cuando la mayoría de las investigaciones y datos de prueba son ofrecidas por la propia víctima y no por tu personal «especializado» en investigaciones ministeriales?

¿Procuras justicia cuando obligas a los elementos de seguridad pública a modificar los partes e informes policiales, alterando los hechos para que «cuadren» los hechos en la carpeta de investigación?

¿Procuras justicia cuando judicializas expedientes sin fundamento, sólo motivado por las presiones políticas y por notas periodísticas, sin importar que queden inocentes tras las rejas, y culpables en libertad?

¿Procuras justicia cuando manipulas pruebas para obtener tus inicuas victorias dentro de los juzgados?

¿Procuras justicia cuando la mayoría de las denuncias por incumplimiento de obligaciones de alimentos terminan archivadas dejando

Madres solteras a la deriva y padres irresponsables en plena impunidad?

¿Procuras justicia cuando los afectados por los asaltos y robos a casa habitación conocen a sus victimarios y a pesar de ello, los delincuentes, que también tú conoces, siguen delinquiendo libre e impunemente, debido a tus deficientes investigaciones?

¿Procuras justicia cuando hay cientos de asesinatos sin resolver, sin embargo los asesinatos de grandes personajes políticos los resuelves sin demora?

¿Procuras justicia cuando ni siquiera tienes la más mínima idea de lo que significa la palabra «procuración» ni mucho menos de la palabra «justicia»?

El trabajo de una verdadera investigación no se mide en estadísticas, sino en la opinión popular.

Como corolario, reitero, que entre estos tipos y yo, NO hay nada personal.

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