Durante su homilía, en la celebración eucarística que concelebró con el Arzobispo de León, Alfonso Cortés, el Arzobispo de Monterrey y presidente de la Conferencia del Episcopado, Rogelio Cabrera, pidió a los jóvenes que sepan caminar junto con ellos, los ministros de la religión.

“Queremos acompañarlos; espérennos como Juan, el discípulo joven, esperó a Pedro, cuando ambos corrieron ante la noticia de que Jesús había resucitado”, dijo el prelado.
Recordó que en ese pasaje de la Biblia, juntos, el viejo Pedro y el joven Juan fueron testigos del resucitado.
Esto como parte de la clausura de la XL Peregrinación Juvenil Nacional al Monumento a Cristo Rey.

En la celebración dijo que, gracias a su vitalidad, los jóvenes corren rápido, más en estos tiempos digitales, ya que pareciera que son ciudadanos de otro planeta.
“De hecho dicen ‘los digitales’ que los mayores de 40 ya no son ‘nativos’, sino que son ‘naturalizados’; imagínense, nosotros, los obispos. Pero queremos habitar la misma aldea que ustedes y es la ciudad construida por Jesús. En esa no hay diferencia ni de razas ni de edades”, predicó.

Les recomendó ver menos hacia abajo (a los dispositivos móviles) y más hacia lo horizontal, hacia sus lados, hacia los iguales a ellos. Y sobre todo, elevar su mirada al cielo, a Dios.
”Somos la misma familia y vamos a caminar juntos; tengan paciencia. Corran rápido, pero sepan esperar con la única certeza de que el acceso a Cristo lo tenemos juntos”, enfatizó.

RUEDA DE PRENSA
“El antídoto de la violencia, es la comunidad. Una acción concreta para buscar la paz, es la convivencia y la vida comunitaria”, así lo dijo el Arzobispo de Monterrey y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Rogelio Cabrera, en el marco de la Marcha Juvenil Nacional al Cubilete.

Señaló que los jóvenes no pueden estar solos y que la opción de la soledad no construye la paz.
“Donde hay convivencia, donde hay comunidad, se desecha la violencia y esta ataca donde hay soledad, donde no hay familia. Por eso la familia es la constructora de paz, el nido de la paz”, destacó.

Comentó que, en cuanto a la violencia generada en nuestro país, esta avanza en medidas sorprendentes y sorpresivas.
“Hoy, por la violencia cada vez más generalizada, se ha roto la comunidad, las familias y la ciudadanía también se fragmenta. México está en una situación insostenible y a nosotros nos toca hacer nuestra parte. Entre ello, desde luego, invocar a Dios por la paz, orar por la paz”, recomendó.

Destacó además que nos toca construir la paz en lo cotidiano, en las relaciones personales, familiares, de pareja, etc.
“Cada vez es más generalizada la violencia de pareja y en la casa, la comunidad y la escuela. Ahí está nuestra tarea inevitable. Si los ciudadanos no construimos la paz en nuestro entorno, no bastarán las Policías ni los ejércitos”, enfatizó.

“Queremos aspirar a una patria mejor, pero también asumir la parte que nos corresponde”, subrayó.