
Entre los más famosos grabados de José Guadalupe Posada destaca la Catrina y las ilustraciones de criminales mexicanos como el Robachicos o el Chalequero, quien fue el primer asesino serial de este país.
Nacido en Aguascalientes en 1852, ingresó a la Academia Municipal de Dibujo de dicha ciudad. Posteriormente ingresó al taller de Trinidad Pedroza como aprendiz, y en 1872, Posada y Pedroza deciden instalarse en León.
De acuerdo con información del Archivo Histórico Municipal, y en el libro “Las expresiones de la muerte” en León, de Rodolfo Herrera, el famosísimo grabador permanecería aquí hasta el año de 1888, debido a las amenazas que recibieron por parte de varios políticos, ya que sus publicaciones en el periódico “El Jicote” eran bastante ácidas.
El primer trabajo que realizaron en la capital del calzado fue una tarjeta de presentación, informando a los ciudadanos que José Guadalupe y Trinidad operaban en la ciudad. Tras el regreso de Trinidad a León, Posada quedó al frente del taller y se casó con María de Jesús Vela el 20 de septiembre de 1875, produciendo en ese entonces de lo mejor de su obra con León como escenario principal.
Posteriormente, Posada ingresó como maestro a la Cátedra de Litografía de la Escuela de Instrucción Secundaria. Con el paso del tiempo se fue corriendo la voz de la calidad de trabajos de Posada, y ofreció sus servicios para cajetillas de cigarrillos, tarjetas de felicitación, invitaciones a actos cívicos, etcétera. Posada dejó la ciudad el mismo año de la terrible inundación: 1888.