El Estado de Guanajuato ha brindado extraordinarios escritores: Efrén Hernández, Efraín Huerta, y por supuesto, Jorge Ibargüengoitia, cuyo impacto, huellas e influencia permanecen en las calles y callejones de la ciudad, trascendiendo por todo el mundo.
La huella de Jorge Ibargúengoitia persiste en Guanajuato, y cualquiera que visite o resida en la ciudad la puede notar. En su novela más célebre, “Estas ruinas que ves”, parodia no solo a la gente de la capital, sino a la de León, cambiándole los nombres por “Cuévano” y “Pedrones”, y dice, en un tono cargado de ironía, que mientras los de la primera se sienten “la Atenas de por aquí” los segundos suelen confundir “lo grandote con lo grandioso”.
Jorge Ibargüengoitia nació en 1928 en Guanajuato, siendo bisnieto del general Florencio Antillón. Por luchar contra los franceses, tiene un parque con su nombre cerca de la Presa de la Olla. Esa es solo una de las huellas que se pueden encontrar de Don Jorge en la ciudad.
Otra muestra de su trayectoria, se detecta en el Archivo Histórico de la ciudad, donde se encuentra en diferentes estudios y libros sobre guanajuatenses ilustres, así como un estudio genealógico de su familia.
VIDA Y OBRA
Jorge Ibargüengoitia nació en Guanajuato Capital, en 1928. Él mismo recuerda: “Mi padre y mi madre duraron veinte años de novios y dos de casados. Cuando mi padre murió yo tenía ocho meses y no lo recuerdo. Por las fotos deduzco que de él heredé las orejas.”
A lo largo de su vida publico novela, cuento, artículos periodísticos y teatro. Entre las más destacadas están “Las Muertas” que hace referencia al caso de las Poquianchis, y “Los relámpagos de agosto” sátira de corte revolucionario.
Ibargüengoitia murió en un accidente aéreo en 1983, concretamente el Vuelo 11 de Avianca. Llevaba en su maleta el manuscrito de una novela, que desgraciadamente quedo convertida en cenizas.
DEL HUMOR A LA REFLEXIÓN
Dos destacados escritores mexicanos, señalaron la importancia de Jorge Ibargüengoitia.
Gabriel Benítez es autor de la novela Guerreros del aire, publicada por ediciones B, además de un conocedor de la literatura de géneros, como terror y ciencia ficción. El autor desvela:
La importancia de Jorge Ibargüengoitia para el lector se centra más que nada en que sus historias son tremendamente divertidas y atrapantes. Su humor, que va desde lo negro a lo ácido, pasando por lo satírico, no solo mantiene al lector pegado al texto, sino que hace que, entre cada risa o carcajada, reflexione sobre lo absurdo de nuestra realidad actual, en especial la realidad que se vive en la provincia y en los grupos de poder. No espere nadie un texto farragoso, difícil de leer o mucho menos aburrido. No encontrarán nada de eso en estas historias. Pero tampoco esperen un texto cómico. No se trata de eso. Por lo regular los textos de Jorge Ibargüengoitia manejan temas de nuestra realidad que resultan ríspidos y a veces hasta tétricos como Las Muertas, novela basada en espantoso hecho de proxenetismo y esclavitud en México y que se ha convertido en un referente en la historia de las vergüenzas nacionales. Ibargüengoitia no teme ridiculizar y elevar un dedo acusador contra el poder que nos gobierna, desnudando sus motivaciones y mostrándonos lo trágico de la cultura mexicana, lo trágico de nosotros mismos. En sus novelas veremos reflejados a nuestros vecinos, a nuestros amigos, a nuestros gobernantes y muchas veces a nosotros mismos. Y encarar eso, no es fácil.
Por su parte, Antonio Ortuño, admirador de la obra de Ibarggüengoitia, autor de El buscador de cabezas y ganador del premio Ribera del Duero, reconoce sobre el autor de “Estas ruinas que ves”:
Jorge Ibargüengoitia es mi escritor favorito del mundo. No digo que sea el mejor de la historia, ni que haya reinventado el español o la novela o la letra e. Solo digo que es el autor que hizo que yo quisiera ser escritor, el que mejor refleja, a mi gusto, el país en el que nací y vivo y el que he releído más a lo largo de la vida. Su agudeza, su inteligencia y esa elegancia que es su impresionante legibilidad me parecen sus mejores características. No en balde alguien como Salman Rushdie elogió tanto Las muertas. Ibargüengoitia tiene menos reflectores que Rulfo o Fuentes o, ahora, Elena Garro, pero no es un novelista menor que ellos.
