En el transcurso de una semana, se han encontrado tres cabezas humanas en León.
La situación, como es de esperarse, aterra y desconcierta a la ciudadanía, y se suma al clima de inseguridad que impera en el país.
Las decapitaciones han sido uno de los ‘mensajes’ más escalofriantes del crimen organizado.
La ola de decapitaciones empezó el 12 de febrero, cuando unos hombres a bordo de un coche se detuvieron en la calle Malinche en la colonia los Olivos, y dejaron caer una cabeza humana.
Eran las 8:00 de la noche y todavía había personas en la calle, pero eso no le importó a los criminales, quienes sin más, se retiraron.
Tiempo después llegaron las autoridades competentes a acordonar el área. Al día siguiente, el miedo podía percibirse en la colonia Los Olivos, que durante años ha destacado por los diversos hechos delictivos que allí se suscitan.
Parecía que era el único crimen de esa índole… pero la situación apenas empezaba.
El día 15 de febrero, en el Barrio de San Miguel, que ha destacado por ser uno de los más antiguos y tradicionales de León, ocurrió otro hecho similar.
La gente que transitaba por la calle Honda de San Miguel esquina Río Pánuco vio una bolsa verde de las que se usan para llevar el mandado.
Al lado había una cartulina con un mensaje amenazante. Después, la gente se percató que era una cabeza humana.
El último caso de esta triada de crímenes del mismo tipo, ocurrió en la colonia San Nicolás, en una de las zonas más transitadas de la ciudad.
Allí, en la calle Surinam, se encontró la tercera cabeza humana de la semana. Esta vez, los responsables de dejar la cabeza cercenada dispararon al aire antes de retirarse.
Por desgracia, el caso de cabezas humanas abandonadas por el crimen organizado no es tan nuevo en León ni México.
Ya han ocurrido diferentes casos. Basta con recordar, por ejemplo, el 21 de marzo de 2023 cuando se encontró una cabeza humana en una hielera en la colonia Las Hilamas, o el 5 de mayo, cuando en una mochila de la empresa Rappi, se encontró otra cabeza humana. Esos son solamente algunos de los casos.
Las decapitaciones o el hecho de que algún grupo criminal arroje cabezas se ha convertido en una práctica habitual, pero fue en 2006 cuando el problema comenzó a tener más fuerza debido a dos acontecimientos:
La decapitación de dos policías en el puerto de Acapulco, y otras cinco en Uruapan, Michoacán, este último particularmente estremecedor, pues los integrantes del grupo criminal dejaron las cinco partes humanas en la pista de baile del antro ‘Sol y sombra’.
Redacción
