
El Comité de Becas quedó integrado de la siguiente manera: Roberto García Urbano, Presidente Municipal; Gerardo Reyes López, Coordinador de Educación Municipal; Noemí Laguna Delgado, Representante de Participación Social; Marcos Vallecillo Vázquez, CETAC; René López Medina, empresario; César Esparza Sandoval, Secretario Técnico; Arturo Sandoval Viurquez, vocal de control de vigilancia; Luz Gabriela Alférez Rojas (acudió su suplente María Guadalupe Morales Carmona), nivel básico de educación; Juan Pablo Verdín Sánchez, regidor del H. Ayuntamiento e Isabel Felipe Sotelo, Asociación de Padres de Familia.
En este momento hay 232 becas correspondientes 47 a nivel primaria, 75 en secundaria, 35 en nivel medio superior y 75 de universidad. En términos generales, de dos tipos de becas que se otorgan, se dispone de un presupuesto global de 1’500,000.00 pesos, mismo que estará en revisión en una próxima reunión del Comité de Becas.
Y donde se buscará ampliar el número de beneficiados en lo posible y analizar la posibilidad de mejorar el respaldo.
Previo a estos acuerdos, Roberto García Urbano tomó protesta a los integrantes del Comité de Becas, conformado por directivos de los diferentes planteles educativos, representantes de padres de familia y un representante del sector empresarial.
Desde la colaboración y participación de los diferentes sectores coincidieron en la necesidad de hacer una revisión profunda a las reglas de operación vigentes desde 2018, pues hay algunos aspectos que han cambiado, o no empatan con la realidad actual.
Entre otros detalles, se observó que los estudiantes de educación media superior reciben en automático la beca Benito Juárez, independiente del promedio o la necesidad, aunque, tampoco es razón para excluir una solicitud a quien verdaderamente ocupe de este seguimiento, habría que hacer alguna revisión en los conceptos para renovación de becas, concluyeron.
Los aspirantes a validación de una beca deberán contar con un estudio socioeconómico, el Comité revisará los índices de marginalidad, sin perder de vista el promedio mínimo académico, valorado desde la institución educativa, por ser quien dispone del expediente de seguimiento por la calidad de trabajo del estudiante.