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Inspiración contra el crimen

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Es un hecho que el más grande luchador contra el crimen que ha dado la literatura y la ficción en general, es Sherlock Holmes. Todos sabemos que el famoso detective que vive en el 221-B de la calle Baker en Londres, cuyo biógrafo y narrador es el Dr. Watson; los cuales fueron creados por el escritor Sir Arthur Conan Doyle, ha inspirado infinidad de series, películas y dibujos animados; sin embargo, esta inspiración, este modelo de vida, va mucho más allá, pues así como hoy en día muchas personas han tomado a un personaje histórico, o incluso de algún cómic o un anime para encaminar sus vidas, hay casos de personas dedicadas a la justicia a quienes este famoso investigador ha servido como fundamento.

En el documental “How Sherlock Changed the World”, producido por la PBS, se entrevistan a varios expertos detectives y forenses, quienes cuentan cómo el personaje influyó en sus vidas y cómo se valieron de sus técnicas para resolver crímenes reales. Incluso, la policía de Inglaterra tiene el sistema informático H.O.L.M.E.S. 2 (acrónimo en inglés de Home Office Large Major Enquiry System) que se utiliza para llevar a cabo investigaciones sobre asesinatos, personas desaparecidas o estafas.

Una de las personas a quienes más ha influido el personaje (quien hizo su primera aparición en 1887 en la novela “Estudio en escarlata”) fue al francés Edmond Locard, cuya importancia en las ciencias forenses y la criminalística hoy en día es crucial.

Locard nació en Saint-Chamond, Ródano-Alpes el 13 de diciembre de 1887. Fue licenciado en derecho, doctor en medicina y director del laboratorio de la policía técnica de Lyon. Inspirado y fascinado por las historias de Holmes, se las recomendaba leer a sus estudiantes cuando impartía clases, e incluso se le autorizó fundar un laboratorio para investigar delitos en la ciudad de Lyon. Con el paso del tiempo comenzó a dar resultados y los medios lo apodaron: ‘El Sherlock Holmes francés’, apodo que sin duda lo llenó de orgullo, pues él mismo decía que el personaje tenía “perfecto conocimiento de todo lo que se necesita haber estudiado para descubrir criminales”.

Una de sus mayores aportaciones ha sido el ‘Principio de Intercambio de Locard’, que dice: “Siempre que dos objetos entran en contacto transfieren parte del material que incorporan al otro objeto». Es decir: en una escena del crimen el culpable siempre dejará materiales físicos y se llevará algo consigo. En una ocasión, comprobó esto muy bien, ese es el caso que veremos a continuación.

EL CASO DEL ‘MAQUILLAJE TESTIGO’

En 1912, en la ciudad de Lyon, apareció estrangulada en la casa de sus padres, una hermosa y acaudalada joven llamada Marie Latelle, quien sabía maquillarse con mucha clase y estilo. Todo indicaba que el responsable era su pretendiente, Emile Gourbin, pero él convenció a unos amigos para que declarasen a su favor, asegurando que había estado con ellos jugando a las cartas la noche del feminicidio.

En una época en que no existían las pruebas de ADN, había que ser más inteligente.

Todo parecía indicar que Gourbin se iba a salir con la suya, pero Locard fue encargado de la investigación y realizó una maniobra digna del personaje que tanto admiraba: raspó la mugre de las uñas del pretendiente, descubriendo químicos que se usaban como cosmético. Una vez que se contactó al fabricante, la policía francesa supo que era la mezcla que usaba la señorita Latelle. Gourbin no tuvo más remedio que confesar y ser encerrado por asesinato.

Locard murió el 4 de mayo de 1966. Hoy en día, su impacto en las ciencias forenses es tan importante como el de Sir Arthur Conan Doyle en la literatura. Ambos han dejado una huella en la historia, un principio de transferencia insuperable.

El lector interesado en el tema, puede consultar el libro “Cómo pensar como Sherlock Holmes” de la periodista y psicóloga María Konnikova.

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