“Le pedí a Dios Nuestro Señor que me pusiera donde más me necesitaran y aquí estoy”, dijo en su discurso el nuevo Arzobispo de la Arquidiócesis de León, Monseñor Jaime Calderón Calderón, al finalizar la misa de acción de gracias con la que se marcó su primer día al frente de esta grey en el Bajío.
El prelado, a quien el Papa Francisco designó como pastor de León y las ocho ciudades más que conforman la arquidiócesis, recibió primero de manos del Nuncio Apostólico en México, Joseph Spiteri, el báculo que simboliza la gran responsabilidad de ser el pastor de las ovejas de esta grey.
Previamente, en la Catedral Basílica de León, inició este apostolado tras realizar su profesión de fe y su juramento de fidelidad, el cual fue atestiguado tanto por el representante del papa en nuestro país, como por el ahora arzobispo emérito de la diócesis de León, Alfonso Cortés Contreras, y cientos de feligreses leoneses que ya lo esperaban.
En su profesión de fe, Jaime Calderón Calderón, compartió su credo y se comprometió a “ser siempre fiel a la Iglesia Católica y romana; a su pastor supremo Vicario de Jesucristo y sucesor del bienaventurado apóstol Pedro y cabeza del colegio de los obispos”.
En su juramento añadió además que, por encomienda del Papa, seguirá sus mandatos y defenderá las contingencias y los oficios de la misma.
“Procuraré cumplir las tareas apostólicas encomendadas a los obispos; seguiré las señales y construiré las verdades que se deben creer y las costumbres que se deben observar”, acotó.
La segunda parte del protocolo se desarrolló en el Poliforum de León, convertido en una enorme capilla hasta donde desfilaron los príncipes de la iglesia de las distintas diócesis y arquidiócesis del país para tomar parte de la celebración eucarística que marcó el inicio del ministerio episcopal de Jaime Calderón, en esta arquidiócesis. Ahí, alrededor de 4 mil fieles participaron en la misa solemne.
A nombre del Santo Padre, el Nuncio Apostólico exhortó al nuevo arzobispo y a la grey católica, a seguir caminando juntos y firmes en espíritu para fortalecer la comunión entre todos.
Dijo, sobre la llegada de Monseñor Jaime Calderón Calderón, que este recibió la encomienda de fortalecer la comunión entre hermanos, familia y comunidades que enfrentan los problemas de urbanización, con retos como vivienda y movilidad, la búsqueda de empleos y el desgaste ocasionado por la criminalidad y corrupción.
Señaló que el esparcimiento y la sana recreación así como el contacto con la naturaleza, son una creciente necesidad de los seres humanos.
A los sacerdotes de esta Arquidiócesis, les mencionó que Calderón Calderón ofrecerá un nuevo impulso para encontrar nuevas respuestas a los retos actuales.
El otrora Obispo de Tapachula y hoy arzobispo de la arquidiócesis de León, agradeció el acompañamiento de las autoridades eclesiásticas y la feligresía de Tapachula donde permaneció por 8 años. A la de León le agradeció la bienvenida.
Dijo sentirse bien acompañado por la presencia de las autoridades estatales y municipales que estuvieron ahí presentes así como los líderes empresariales de quienes dijo, “impulsan el desarrollo de Guanajuato”.
Afirmó que asume la nueva tarea encomendada, dando apertura a un nuevo sendero. Se dijo dispuesto a compartir y poner el reino de Dios por encima de las preocupaciones.
“Le pido a Dios que me ponga siempre en disposición de ir a donde Él me lleve”, subrayó.
Monseñor Alfonso Cortés Contreras, ahora arzobispo emérito de León, brindó sus mejores deseos a su sucesor.
“Le deseo que su paso sea un paso pascual; un paso sencillo, humilde, no triunfante, no militar, si no el paso del pastor que va en busca de las ovejas. Esta Iglesia, que peregrina en León, tiene seguramente esperanza en nuevos pastos. Tiene esperanza de tiempos mejores”,
