
Después de los oscuros años de la pandemia, el evento vuelve gracias a la Asociación Leopoldo Cárdenas, misma que año tras año trae el evento y que se ha convertido en toda una tradición de la ciudad y es visitado por ciudadanos locales y foráneos.
En esta ocasión ya hay 109 permisos para que los comerciantes puedan instalarse en la zona y ofrecer sus productos, que son calaveritas de azúcar y chocolate, figuras varias de pasta de limón y todos los artículos que son necesarios para poder montar una ofrenda de muertos en el hogar o la oficina. Las artesanías y el papel picado también son dos de los elementos más comunes de esta tradicional feria.
Después de los años de la pandemia en que era necesario usar cubrebocas y tomar en cuenta varias medidas sanitarias, ahora, dos años después, el evento regresa con toda su importancia y colorido.