El Síndrome de Down es una alteración genética, se generan tres genes en lugar de haber dos, en el par 21, causando diversas alteraciones físicas y metabólicas en los recién nacidos afectados.
“Es difícil saber la causa específica, aunque se ha asociado a ciertos factores como que la madre sea muy joven o añosa, sin embargo, en cualquier embarazo existe la posibilidad de que se tenga un menor con Síndrome de Down”, dijo el doctor Manuel López Martínez, jefe de la División de Pediatría, de la Unidad Médica de Alta Especialidad 48, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Aclaró el especialista del Seguro Social que cuando ya se presentó el nacimiento de un menor con Síndrome de Down, no necesariamente habrá otro embarazo con tal situación en la misma mujer, pero volvió a resaltar que lo que se ha observado es que sí influye la edad de ésta.
Por lo anterior, explicó que lo ideal es que la mujer se embarace entre los 22 y los 32 años de edad, para evitar aumentar el riesgo de ésta y otras afecciones. Desde la gestación es posible detectar si la o el bebé padece Síndrome de Down, incluso desde el tercer mes de embarazo; y aproximadamente en el quinto mes, a través de ultrasonido, se pueden observar ciertos rasgos físicos.
Otros factores que pudieran influir son: la alimentación de la madre, estado físico y emocional, además de que es importante el control prenatal y la planeación del embarazo, incluso previo a la gestación, evitar sobrepeso y obesidad.
De cada mil 500 nacidos vivos, un caso es de Síndrome de Down y es indistinto para hombres y mujeres; las y los menores, además de alteraciones físicas, no tienen un coeficiente intelectual al 100 por ciento, pero afortunadamente, gracias a los avances en estudio del padecimiento y la preparación de cada vez un mayor número de personas profesionales para atender los casos, las personas con Síndrome de Down pueden tener un mejor desarrollo y mejor inclusión en la sociedad.
