En mi primera colaboración para este espacio, considero pertinente presentarme ante ti amable lector, soy Magnolia, estudié la carrera de Ciencias de la Comunicación y desde hace años me dedico al cine, desde el ámbito de su difusión y creación de públicos, esa es mi trinchera, porque todo lo que ha sido creado, merece llegar al público para quien fue hecho.

El medio en el que me desenvuelvo es meramente creativo y por eso he decidido iniciar mi participación en El Heraldo con el tema “Industrias Creativas” o también llamadas “Industrias Naranjas”, de las cuales hablaré en futuras ocasiones, permitiéndome de momento definirlas para ir abriendo el camino.

Basándome en las definiciones que han dado la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), el Departamento de Cultura, Medios y Deportes de Reino Unido (DCMS) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), creé una definición propia: Las Industrias creativas o industrias naranjas tienen su origen en la creatividad, habilidad y talento individual. Combinan creación, producción, representación, exhibición, distribución y venta de contenidos creativos intangibles comúnmente protegidos por derechos de autor y tienen la capacidad de generar empleos y riqueza a través de la concepción y explotación de la propiedad intelectual. Las industrias de contenidos son las relacionadas con: cine, publicidad, arquitectura, editorial (periódicos, libros y revistas), televisión, música, contenidos web, videojuegos, multimedia, teatro, pintura, fotografía, entre otras.

Mezclar a la creatividad y la economía puede parecer extraño, debido a que son conceptos difíciles de concebir en un conjunto armónico, su antagonismo es natural; la creatividad trabaja con valores de representación simbólica, mientras que la economía exige una validación cuantitativamente precisa, aquí surgen los conflictos, ya que, para unos y otros resulta difícil entender a la parte contraria. Para los creativos resulta complicado generar sus planes de negocios basándose en los utiliza13dos por otros tipos de industrias, ya que, no es lo mismo vender jitomates que esculturas. Para los expertos en ciencias económico – administrativas, lo complicado es entender los procesos creativos y la forma de producción, ya que, en algunas disciplinas no es tan fácil crear en serie, no obstante, siempre existirá una manera de lograr que se mezclen de manera adecuada, para muestra está la industria cinematográfica que genera, a nivel mundial, billones de dólares al año, pero es necesario tener claras las diferencias para lograr un complemento interesante, pudiendo así aprovechar el potencial de ambos rubros y crear posibilidades infinitas que nos lleven a generar más riqueza que la obtenida del manejo de recursos naturales, mismos que si se agotan a diferencia de la creatividad, ¿por qué?, porque un creativo siempre será creativo, un artista siempre estará creando y siempre habrá quién se quiera dedicar a explotar su creatividad.

ESCRIBE UN COMENTARIO