Fernando de la Vega Araiza, director de la Cámara Nacional de la Industria del Vestido, Canaive, delegación Guanajuato señaló que los textileros pugnan por la regulación de la venta de la ropa de segunda mano importada, que la gente conoce como ropa de paca.
Destacó que la introducción descontrolada de este tipo de textiles, además de que puede representar un riesgo para la salud, es una competencia desleal directa para la industria del vestido.
“El sector textilero está siendo atacado por muchos frentes como el contrabando, la subvaluación, la ropa de segunda o ropa de paca. Es una competencia muy fuerte para nosotros”, señaló en entrevista.
Destacó que la llegada masiva de “saldos”, que provienen principalmente de Estados Unidos, pone en desventaja a los fabricantes locales que cumplen con normas sanitarias, fiscales y laborales.
El líder empresarial compartió que la introducción a los mercados mexicanos de este tipo de mercancía debería estar prohibida ya que se desconoce de dónde procede y las condiciones previas de uso de la misma.
“No se sabe de dónde viene, quién la usó, si estuvo en contacto con alguna enfermedad. He visto depósitos en la frontera donde se acumula esta ropa que puede venir incluso de funerarias. Es un riesgo sanitario”, compartió.
Afirmó que la mayor parte de esta ropa ingresa al país como contrabando, sin pagar impuestos ni cumplir requisitos sanitarios.
Reconoció que su bajo precio la hace atractiva para los consumidores pero aconsejó a los posibles compradores reflexionar sobre las posibles implicaciones de usar ropa que previamente usó alguien más y de quien desconocemos sus hábitos de higiene. “Lo barato, puede salir caro si afecta a la salud”, puntualizó.
