Parecería que durante el encierro social, que concluye en mayo, los reportes bajarían, pero no es necesariamente cierto.
En enero los números alcanzaron los 2 mil 713, y en febrero comenzó una disminución bimestral, con mil 526 y mil 767.
Para abril, el mes de mayor encierro, se reportaron 2 mil 238 y aunque el factor de accidentes en domicilios también fue determinante, la realidad es que casi un tercio de ellos son en el tema forestal y quemas que van desde pastizales hasta el recién reportado ‘sordo’ del sur de la ciudad.
De acuerdo a Fabián Huerta, subteniente de la estación 3 de Bomberos de León, un 30% de los casos que atienden son forestales o quemas.
Los casos más recientes sonados son el de la Presa Blanca, en la llamada ‘combustión sorda’ y otro en una recicladora al sur del municipio.
Pero, ¿cuáles son las causas de estos incendios ‘sordos’ y forestales?
«La gente a veces no acata las medidas, lo hemos visto en la sociedad, y parte de los incendios se dan por eso, no falta la gente que avienta su cigarro, y sabemos que el efecto lupa causa muchos estragos en lugares donde hay pasto grande y seco», dice a El Heraldo de León.
Por altas temperaturas se da el efecto brasas en suelo y subsuelo, lo que termina gestando gas y químicos inflamables, a partir de la basura.
«Sabemos que la basura siempre va a desprender todo tipo de químicos, lo vemos en los rellenos sanitarios, a veces se convierten en gas, y no dudo que todos esos desechos que vamos y tiramos en lugares donde creemos que no va a pasar nada, y de ahí se derivan los incendios grandes», asegura.
El departamento de Bomberos lleva 4 semanas trabajando en el incendio de la Presa Blanca. A ello también contribuyen las condiciones climatológicas, pues con el retraso de la temporada de lluvias, ahora tienen que considerar mayo como un mes de riesgo y en que los reportes han continuado.
«No se ve un fin, corre el riesgo de que se siga prendiendo por todo este tipo de desechos que hay en ese lugar», dice, al recomendar medidas para la recolección de basura, pues en su opinión, otro factor de riesgo, es la contaminación.
Gabriela Arriola, bióloga fundadora de Red Alebrije, un organismo civil ambientalista que ha estado involucrado en la defensa del humedal de Los Cárcamos y los árboles del Boulevard Hidalgo, está de acuerdo en ello y pide más regulaciones.
Su opinión en el tema radica en las afectaciones que se presentan a raíz de los incendios, una crítica al manejo y control de los mismos.
Uno de los factores que acusa para dicha cifra, son las labores de la industria de la construcción, que provoca quemas en terrenos con vegetación para tener luego espacio vacíos, así como a las ladrilleras.
Se refiere incluso a varios no muy lejanos en tiempo, como el fraccionamiento Zanda, o los edificios en la zona de Cerro Gordo.
«Antes de que se construyeran todos estos centros comerciales y fraccionamientos, empezaron a ocurrir incendios provocados y así empiezan a acabar con lo poquito que hay de flora y fauna», dice.
Las consecuencias de contaminación y mala calidad del aire son conocidas, sin embargo, desde el punto de vista de conservación, asegura que hay especies incluso amenazadas que simplemente desaparecen.
De los incendios totales, el subteniente Huerta estima que entre un 40 o 45% son provocados, algo no recomendable.
Según María del Carmen Mejía, directora de Medio Ambiente de León, las quemas son provocadoras de la contaminación que no produjeron los automóviles e industria en recientes meses.
Las críticas aumentan. Arriola considera que las regulaciones no son claras sobre el ordenamiento territorial, lo que da lugar a las quemas no controladas.
«Es un modus operandi, lo que pasa en la industria de la construcción»,aseveró.
Sobre los trabajos y programas, considera que aún falta mucho.
«Se requiere un proceso de educación ambiental, estrategias, pero tampoco se está haciendo lo suficiente».
Mejía reconoce que este es un punto de inflexión para ello.
«Todo apunta a una reflexión de llegar a un equilibrio, porque cada impacto ambiental en una ciudad, es respuesta a las actividades humanas de todos. Nunca va a haber una acción suficiente si de manera individual no reflexionamos esta huella y actividad diaria«, aseguró esta semana.
Y aunque el pronóstico es mejorable para los siguientes meses con la llegada de las lluvias para los bomberos de la ciudad, terminaría la temporada de incendios, para ahora pasar a la de inundaciones, también por causas similares: «A raíz de la basura que se tira cerca de drenajes y coladeras es un problema», asegura Huerta.
Lo anterior es muestra de que tanto sociedades civiles y entidades de gobierno deben seguir trabajando en conjunto para evitar que el tema siga siendo un círculo vicioso.
