La experiencia nos muestra cómo la riqueza intelectual y material puede transformar la naturaleza humana. Cómo, el afán por el dinero arruina a millones de gentes en el mundo. Cómo el empobrecimiento logra debilitar las personalidades aparentemente poderosas, hasta convertirlas en un remedo de lo que pudieran llegar a ser, de haber tenido la fortaleza para superar el trance.
La historia de la humanidad nos muestra el impulso negativo que el dinero puede dar a voluntades que, extraviadas del camino de lo humano, convierten el afán de riqueza, en guerras de duración y sufrimiento inimaginable, para quienes tienen la desgracia de sufrirlas.
En un mundo convulsionado por la falta de expectativas de progreso personal y ante el desafío que plantea el consumismo, los pueblos y los individuos que los conforman, luchan ferozmente por mantenerse dentro de los límites del privilegio que permita al menos tener casa, vestido, sustento y educación.
Ante una masa creciente de personas desafortunadas, vive un grupo de gentes preocupadas no solamente por mantener su nivel de vida, sino por el destino de los desheredados de la fortuna, cuyo futuro no ofrece más expectativas, que vivir a la espera de una oportunidad que cuando parece no llegar, toma el camino del crimen o del suicidio.
Ha llegado la oportunidad para quienes tienen fe en que la humanidad, merece una oportunidad, para superar el nivel de pobreza que les limita. Que la potencialidad del desarrollo humano, no debe topar con la indiferencia de quienes han sido llamados a buscar, en las más altas facultades del ser humano la decisión de aflorar la solidaridad, comenzando por sí mismos.
Un grupo de personas lideradas por la familia Orozco Arena, han tomado la responsabilidad de acercar al desarrollo, por medio de la cultura, a un grupo de infantes, para iniciarlos en el conocimiento y la práctica del arte coral y musical. Pero el esfuerzo se amplía de los padres de familia, quienes forman parte de este proyecto cultural.
El amor de la familia Orozco Arena, se ha extendido a la construcción de un centro cultural que honra la memoria del Ing. Mario Orozco Obregón y testimonia la solidaridad para con su esposo, de la señora Lourdes Arena, cuya familia levanta, con el centro cultural, un monumento a la solidaridad, valor que impulsó con devoción el Ing. Mario Orozco Obregón.
Fieles seguidores de la tradición familiar leonesa, los hijos del Ing. Mario Orozco Obregón y de doña Lourdes Arena, trabajan con denuedo y humildad, el proyecto que resulta ejemplo de devoción familiar, y homenaje perenne, a la memoria de quien sembró en tierra fértil, los valores de empatía y solidaridad.
Imagina, es ideal que inspira y camino para que la riqueza moral y material, sirva para elevar el espíritu humano y dignifique la riqueza que, presidida por la humildad, muestre lo más elevado de la condición humana.




