A la Iglesia Católica le preocupa el aumento de divorcios por falta de preparación y conciencia de quienes contraen matrimonio, lo que origina desintegración familiar célula básica de la sociedad, expuso el Rector de la Catedral de León, Carlos Muñoz.
Destacó que la falta de conocimiento sobre los valores, costumbres, maneras de ser tanto del hombre y la mujer, antes de tomar la decisión de casarse por la iglesia y lo civil, es una de las causas del divorcio, separación de la pareja o abandono de uno de los cónyuges.
Cuando los valores morales, éticos, católicos están bien cimentados, sólidos y la preparación sobre el valor del sacramento del matrimonio, sus objetivos de formar una familia, no se divorcian, ni se separan, ni se abandonan, ni a los hijos, cuando los hay.
El presbítero Carlos Muñoz, indicó que la Iglesia católica esta consciente de la gravedad de los divorcios y por ello centra la pastoral en la preparación de los jóvenes y adultos para el matrimonio, que tomen conciencia en el significado del matrimonio, lo que implica, que cuenten con la suficiente información y que sean responsables y corresponsables.
“Que los noviazgos se lleven con mucha responsabilidad, sobre la elección de la persona, qué valores tiene, quién es, cómo es, qué costumbres tiene, cómo piensa y cómo se comporta, que definan y compartan sus proyectos de matrimonio, que sean muy sinceros y que verifiquen si se aceptan tal como son y dejen a un lado ver la mejor cara, el conocimiento debe ser de fondo, que descubran sus defectos y que decidan si así se aceptan y corrijan sus defectos, desacuerdos, para que después no se decepcionen”, expresó.
Resaltó que “todo esto es porque cuando las personas no se dan el tiempo para conocerse realmente como son, después cuando se casan, a penas comienzan las dificultades y piensan ya en separarse, en el divorcio”
VISIÓN Y MISIÓN
Como católicos tanto el hombre como la mujer deben tener la visión y misión sagrada del matrimonio, que tomen muy en cuenta el carácter sagrado y sacramental del matrimonio, que es un proyecto de Dios que hay que conocerlo, respetarlo, seguir sus normas, sus valores, todo lo que implica el matrimonio, enfatizó.
Dijo que la Iglesia comprende que las personas en ocasiones se tienen que divorciar por los graves problemas que tienen los cónyuges, a través de procesos jurídicos, para respetar derechos y que se proteja a los hijos pequeños, pero la iglesia no está de acuerdo que los matrimonios se separen.



