La serie ‘Las Muertas’ se ha convertido en una de las más comentadas en la actualidad. En parte, por inspirarse en uno de los casos criminales más sonados de México, y también, porque el director es Luis Estrada, famoso por ‘La ley de Herodes’.
Sin embargo, hay que destacar el autor de la novela en la que se basa la serie: Jorge Ibargüengoitia, uno de los más famosos e importantes en la historia de México, pero también de Guanajuato.
Hoy en día, podemos ver las huellas de Ibargüengoitia en todo el estado de Guanajuato. En primer lugar, está el parque Florencio Antillón en la capital, donde se encuentra su tumba, y también, en el auditorio ubicado en el fórum cultural. Varias escuelas y calles en el estado llevan su nombre.
Lo que convierte a Ibargüengoitia en uno de los escritores más importantes de México es su estilo irónico y su sarcasmo. Su prosa siempre mostró una mirada crítica de la sociedad, su entorno, y la historia de México.
Esta es la vida del autor de ‘Las Muertas’, y por qué hoy en día sus palabras siguen vigentes.
Nacido en Guanajuato en el año 1828, siendo bisnieto de Florencio Antillón, importante militar que fue gobernador de Guanajuato. El mismo autor recuerda sobre sí mismo: “Nací en 1928 en Guanajuato, una ciudad de provincia que era entonces casi un fantasma. Mi padre y mi madre duraron veinte años de novios y dos de casados. Cuando mi padre murió yo tenía ocho meses y no lo recuerdo. Por las fotos deduzco que de él heredé las ojeras”.
Por presión de su familia, optó por estudiar ingeniería, pero las letras lo llamaron. Se casó con la pintora británica nacionalizada mexicana, Joy Laville, y llegó a ser uno de los escritores más importantes de México; aunque en aquellos años había autores mexicanos en verdad brillantes, el humor y la sátira eran dos enfoques que hacían única su escritura.
En ‘Estas ruinas que ves’ satiriza sin piedad a la gente de León y de Guanajuato capital. A la primera ciudad la nombra ‘Pedrones’ y a la segunda, ‘Cuévano’. Hoy en día muchas personas del medio literario llaman así a estos lugares, entre en broma y como referencia al autor.
La exitosa carrera literaria de Jorge se vio truncada el 27 de noviembre de 1983, cuando decidió viajar al Encuentro de Cultura Hispanoamericana en Bogotá a bordo del vuelo 011 de Avianca, el cual hacía escala en Madrid y, por errores de navegación, terminó estrellándose en Mejorada del Campo, España, cerca del aeropuerto de Barajas. Sus restos fueron llevados a México y hoy en día quien viaja a la ciudad de Guanajuato y visita el parque Florencio Antillón puede ver una placa que dice: “Aquí descansa Jorge Ibargüengoitia, en el parque de su bisabuelo, que luchó contra los franceses”.
