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Huellas cristeras viven en la historia leonesa

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Al llegar este 2026, la memoria colectiva de México se detiene ante un centenario que todavía evoca historia: el inicio del conflicto armado donde el Estado y la Iglesia se midieron en un duelo de voluntades. La Guerra Cristera, o simplemente «La Cristiada», cumple cien años de haber transformado el paisaje social y espiritual del Bajío, dejando una huella que el tiempo, lejos de borrar, ha terminado por mitificar.

A un siglo de distancia, la narrativa de este enfrentamiento se desdobla en múltiples realidades.

Lo que es un hecho innegable es que definió, hace un siglo, lo que es nuestro país.

La lucha Cristera afectó a todo México, y León no fue la excepción. Resumida de una manera muy general, ocurrió entre 1926 y 1929. Fue una lucha entre el gobierno de Plutarco Elías Calles y milicias de religiosos católicos que se resistían a las leyes que limitaban la libertad de culto… pero detrás de cada libro, de cada documental y cada fotografía, hay una historia de vida. Hay un municipio y un pueblo que vivieron todo, con el grito de guerra que proclamaba:

“¡VIVA CRISTO REY!”

Incluso, el Archivo Histórico Municipal de León (AHML), actualmente lleva a cabo conferencias y charlas sobre el tema.

En León, las huellas de la Guerra Cristera se pueden palpar y observar de manera clara. El pasado y el presente convergen y permanecen, como si en vez de 100 años, hubiesen transcurrido meses. Los registros son desde geográficos hasta documentales y bibliográficos.

Uno de los momentos más memorables de León durante la Guerra Cristera, se encuentra en el Barrio del Coecillo, concretamente en la calle Palo Cuarto, donde hasta el día de hoy la gente evoca, con religiosa solemnidad, las cruces y el momento en que unos jóvenes devotos fueron asesinados.

Los tres jóvenes que fueron ejecutados y se les conoce como ‘Los seis mártires de León’: José Valencia Gallardo, Nicolás Navarro, Ezequiel Gómez, Salvador Vargas, José Gasca y Agustín Ríos. Cayeron muertos el día 3 de enero de 1927, y hasta el día de hoy se pude apreciar la cruz en su memoria. Hasta el día de hoy, se siguen realizando homenajes luctuosos en su memoria.

Hoy en día, incluso en barrios como San Juan de Dios, se recuerda este evento, pues se trató de un lugar clave. De la misma forma, en el pueblo mágico de Jalpa de Cánovas hay cruces de los mártires.

CULTOS VETADOS

Quizá uno de los capítulos que más algidez y escozor causaron en la Guerra Cristera fue la suspensión de cultos. León no fue la excepción, y sobre el tema hay amplia documentación. Uno de los libros publicados por el Archivo Histórico es ‘La suspensión de cultos en León’ de Rodolfo Herrera.

En al Bajío, hubo un movimiento intelectual encabezado por José Valencia Gallardo, quien destacó como miembro de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana. Esto, ya en plena suspensión de cultos. Asimismo, hubo publicaciones que trataban sobre los temas que se vivían, como fue el caso de ‘La voz del pueblo’ y varios de sus artículos están resguardados en el Archivo Histórico y se transcriben en el libro en cuestión.

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