
En 1979, en el Jardín de San Juan de Dios y a bordo de un triciclo, don Diego Solís Ávalos inició su negocio dedicado a uno de los platillos más tradicionales de León: las guacamayas.
El negocio lleva el nombre de “Duros y Guacamayas Don Diego”, de aquel momento han pasado ya 47 años. Como homenaje a su legado, su familia quien aún preserva y mantiene vivo el negocio decidió pintar un mural en su honor.
Dulce Adriana Solís Pompa, hija de don Diego, recordó que su padre comenzó con un triciclo en el que preparaba este platillo. Durante diez años trabajó en el Jardín de San Juan de Dios, hasta que la administración de aquel entonces pidió a los comerciantes retirarse de la zona.
“La historia… se puede decir que mi papá empezó en un triciclo. Llevaba el durito, los taquitos y todo desde donde vivía, en la colonia Las Margaritas se venía hasta acá para vender, hasta que se aclientó”, relató.
El negocio se trasladó a unas calles más adelante, en la calle Guillermo Prieto 413. En este local se consolidó y actualmente continúa atendiendo a sus clientes: un carrito blanco lleno de duro, bolillos y salsas recibe a los comensales, a un lado hay una mesa con sillas donde pueden comer con tranquilidad.
En el menú no solo se ofrecen guacamayas; también hay duro, tostadas, taquitos dorados, patita de puerco, hurraca y puerca, acompañadas de su tradicional salsa picosa.
Dulce contó que su hermano, Luis Enrique Pompa, fue quien continuó con el negocio, pues acompañaba todos los días a su padre en la venta de estos antojitos. Aunque lamentablemente ya falleció, también formará parte del mural.
Una de las mayores satisfacciones para Dulce, quien ahora está al frente del negocio, es que los comensales reconozcan su sabor, los recomienden y lleguen al local para probarlos.
“Entonces nos emociona porque vienen con la esperanza de comer algo que les guste. Lo primero que se les ofrece es la guacamaya, que es lo típico de aquí, con su salsita picosita. Siempre se les advierte que pica, y aun así la prueban”, compartió.
Sobre quienes han probado sus platillos, señaló que han recibido visitantes extranjeros de Alemania, Estados Unidos, Japón, Corea, China, Ucrania y Argentina. Comentó que, de manera curiosa, algunos piensan que la guacamaya es un ave, por lo que deben explicarles que se trata de un bolillo con chicharrón, además de contarles el origen del nombre.
Hay salsa picosa para los más valientes, pero también opciones menos picantes para quienes tienen un paladar sensible.
“Porque hay algunos, sobre todo de Estados Unidos, que casi no comen chile. En cambio, los de Corea o Japón no sienten tanto el picante y lo comen con facilidad. Pero cuando son de Estados Unidos, sí se enchilan más, entonces se les ofrece el ajito y una salsa menos picosa”, explicó.
SOBRE EL MURAL
Dulce explicó que la idea del mural surgió tras el fallecimiento de su padre, ocurrido el 4 de mayo del año pasado, y ante la cercanía de su aniversario luctuoso.
“La idea salió porque viene su aniversario y quisimos hacer algo en su memoria, además de mejorar el negocio: darle una pintada, arreglar algunos detalles. Muchos clientes han notado los cambios y nos han felicitado. Dijimos, qué mejor que hacerlo antes de su aniversario, como un homenaje a lo que él creó durante casi 47 años”, comentó.
En el mural se plasmará principalmente la figura de Don Diego como fundador del negocio, así como la de su hijo Luis Enrique. También incluirá elementos representativos como el templo de San Juan de Dios, el Arco de la Calzada, las guacamayas y el nombre del establecimiento junto con fechas conmemorativas.