En 1977 protagonizó el mayor éxito comercial de su carrera, la comedia Smokey and the Bandit, y por los cinco años siguientes (de 1978 a 1982) ocupó el puesto No. 1 como el actor más taquillero en Hollywood. «Mis películas son muy populares en aviones y prisiones, lugares de los que nadie puede escaparse», es una frase famosa de Reynolds, quien era célebre también por sus opiniones directas y molestas al ser entrevistado en televisión.
Las películas más populares de Reynolds — nacido en Lansing, Michigan, en 1936 — eran comedias de corte populista, sin grandes pretensiones intelectuales, como las secuelas de Smokey and the Bandit, The Cannonball Run (y sus secuelas), Starting Over y The Best Little Whorehouse in Texas.
Reynolds también fue un símbolo sexual en Estados Unidos, como demostró el fenómeno cultural que representó lo que fue discutido en todos los noticieros e hizo del actor una figura nacional. Esa edición especial, de abril de 1972, vendió 1.5 millones de ejemplares.



