Es necesario que haga una breve explicación de por qué en estos tiempos tan difíciles no escribo de acuerdo a lo que he acostumbrado anteriormente y me refiero a lo que está saturando los medios de información: la violencia urbana, robos en los caminos nacionales, el enorme número de homicidios dolosos y la controvertida política nacional electoral, y es porque algunos lectores me dicen que eso ya lo han leído y visto en otros espacios, y que es mejor tomar aire fresco, recordando las historias y tradiciones de nuestro León, que por lo menos nos permite saborear lo pasado.
En esta ocasión me quiero referir a la historia de nuestro tradicional Teatro Doblado, que data desde el siglo XIX e inicio su construcción en 1869, terminando en 1872. Construido con un estilo neoclásico por el Arq. José Noriega, resalta su fachada por cuatro hermosas columnas toscanas que completan su magnífico conjunto arquitectónico. En realidad fue construido con buen gusto y estilo elegante, donde se presentaban obras de música clásica y contó con las artistas de la época como Virginia Galván de Nava, Ángela Peralta y muchas más que presentaron óperas como la Traviata, Rigoletto y varias más de corte ligero con gran éxito.
Realmente el Teatro Doblado estableció en aquellos tiempos un referente importante en la vida cultural de nuestra ciudad; sin embargo, al paso del tiempo fue descuidado en su mantenimiento y acabó siendo utilizado para otros fines distintos a los ya mencionados, inclusive en 1910 Francisco I. Madero hizo una proclama partidista revolucionaria en sus instalaciones, después de esto se convirtió en un cuartel, estacionamiento y cayó por la destrucción de sus instalaciones en un caos muy importante.
En 1976 el Gobernador Luis H. Ducoing promovió y brindo un importante apoyo económico para la formación de 50 patronatos con la función de desarrollar diferentes obras para León; entre ellos podemos resaltar precisamente la reconstrucción del Teatro Doblado y nombró como miembros del patronato a Don Alfonso Sánchez López, importante industrial que desarrolló obras de corte social, pues construyo escuelas; también fue nombrado en el patronato Don Mauricio Bercún Melnic, que en paz descanse, fundador y director del acreditado periódico El Heraldo de León, y recuerdo con nostalgia los viajes que hacíamos a la Ciudad de México, pues el que escribe fue nombrado presidente del patronato para la construcción y desarrollo de la Ciudad Industrial, actualmente en pleno desarrollo donde está la Central de Abasto, los juzgados y muchas industrias y comercios de gran importancia, teniendo como asesor importante a Don Antonio Lomelín Guerra, que fue un importante empresario inmobiliario y constructor y hombre importante en nuestro mundo empresarial.
Íbamos a México a visitar al Secretario de Obras Públicas Federal, el Lic. Bracamontes, para que el gobierno federal nos apoyará en la reconstrucción del Teatro Doblado y en el desarrollo de la Ciudad Industrial, afortunadamente tanto los integrantes del patronato del Teatro Doblado como nosotros de la Ciudad Industrial terminamos la obra antes del término de la gestión del gobernador, siendo felicitados por el mismo y creo que es justo decir que todos nos sentimos orgullosos de la encomienda cumplida.
Desde entonces el Teatro Doblado ha seguido en funciones y continuamente se presentan numerosas obras artísticas de danzas, conciertos y también festivales de grupos musicales y ballet de algunas escuelas de la ciudad. A la fecha funciona con gran éxito.
La Ciudad de León tenía como referentes importantes los barrios de San Miguel, del Coecillo y el que solamente se llamaba como “Barrio”, situado en el corazón de donde antes existían numerosas tenerías, que continuaban en la calle 13 de Septiembre, indudablemente que las tenerías merecen que les hagamos un artículo más adelante; pero quiero hacer mención de que en ese barrio existió durante muchos años en el Jardín Principal un pozo artesiano, que consistía en que brotaba el agua de forma natural y abundante. En aquel entonces la distribución del agua estaba en pañales y la gente del pueblo acudía a la fuente que estaba a su alrededor para acarrear agua para sus necesidades. Alrededor había numerosos comercios, que incluían un pequeño mercado que lamentablemente se ha caído por la desaparición y traslado a otros lugares de las tenerías que ahí existían.
