La vida del ingeniero eléctrico Gary Stewart dio un vuelco cuando, después de investigar quien había sido su padre que lo abandonó, se dio cuenta que cabía la posibilidad que fuera uno de los criminales más macabros del siglo XX: el Asesino del Zodiaco.
Como ya se ha señalado en este espacio, el llamado Asesino del Zodiaco perpetró cinco asesinatos en San Francisco, California, a finales de los años sesenta. Solía retar a los medios de comunicación y a la policía, enviando cartas con detalles escabrosos de los crímenes y textos con códigos, que anunciaban sobre sus próximas acciones. Jamás fue capturado, simplemente desapareció de un día para otro en 1990, convirtiéndose en una leyenda urbana y un enigma.
Como era de esperarse, muchas personas intentarían seguirle la pista, desde periodistas y criminólogos profesionales hasta aficionados. Entre ellos se encontraba Gary Stewart, quien en 2014 publicó el libro “El animal más peligroso de todos: mi padre, el Asesino del Zodiaco” y hoy en día es una miniserie televisiva.
Escrito con ayuda de la cronista de crímenes Susan Mustafa, el libro es la investigación de Gary, quien fue dejado en un orfanato por sus padres. Aunque de adulto conoció a su progenitora, se obsesionó por saber quién fue el hombre que le dio la vida, y por qué lo dejó a su suerte.
Las revelaciones fueron impresionantes… aunque no se sostendrían.
LA BÚSQUEDA
Gary supo que su padre se llamaba Earl Van Best Jr., y con 27 años sedujo a su madre de 14. Habiendo cometido un claro delito cuando la embarazó, se la llevó lejos de California y la obligó a dar al bebé en adopción. Esos son los hechos.
Stewart comenzó a investigar, y supo que Earl se parecía mucho al retrato hablado del asesino, y su caligrafía era casi idéntica. Otro dato fue que el padre del investigador amateur vivía cerca de donde ocurrieron algunos asesinatos.
Durante 17 años Gary buscó en archivos históricos, hemerotecas y registros civiles. Según sus datos, el Zodiaco murió en la Ciudad de México de una ingesta alcohólica, ahogado en su vómito, y está enterrado en el Panteón Civil San Lorenzo Tezonco.
Aunque Gary Stewart defiende su versión, y jura perdonar a su padre, los investigadores del caso, como el experto en huellas dactilares Glen Langenbury, dicen que no hay evidencia suficiente, y que todo es una interpretación muy subjetiva de los hechos. Asimismo, David Oranchak, experto en criptografía del FBI y líder del equipo que logró descifrar una de las cartas con claves de Zodiaco, advierte que las pruebas de Stewart no se sostienen, pero él defiende su versión.
De los más de 2 mil sospechosos, el que más cerca estuvo de serlo fue Arthur Leigh Allen, quien había servido en el ejército donde fue dado de baja con deshonra, tenía un reloj marca “Zodiac” cuyo logo es el mismo símbolo con el que firmaba sus cartas el delincuente, le gustaba torturar animales, sabía claves secretas y códigos y pensó escribir una novela policiaca sobre un asesino en serie con datos muy parecidos a los hechos… sin embargo, las pruebas de ADN no coincidieron, ni la caligrafía, ni las huellas dactilares.
Hoy en día, de los millones de páginas web sobre el tema, la única reconocida como fuente fidedigna por la policía es zodiackiller.com, creada y mantenida por Tom Voigt, el mayor experto del tema. El libro más serio sobre el tema es “Zodiac” escrito por Robert Graysmith, quien era caricaturista del San Francisco Chronicle cuando llegaban las cartas.
Los dos sobrevivientes del Zodiaco, Mike Mageau y Brian Hartnell, hoy en día tienen más de 70 años y gozan de excelente salud.
Lo que nadie puede negar es lo que declaró Craig Silverman, periodista experto en exponer fake news: “El caso del Zodiaco es una historia que te atrapa por completo. Obsesiona a la gente, consume sus vidas”.




