
Después de 72 años de ser un referente educativo y parte de la historia de las familias, el Colegio Jol-Gua-Ber, ubicado en la colonia Obrera, cerró sus puertas. Con ello terminó una historia que comenzó en 1954 y que durante décadas vio pasar por sus aulas a generaciones de niñas, niños y adolescentes.
La institución abrió formalmente sus puertas en 1954. Cada febrero, a través de sus redes sociales, recordaba la fecha de su aniversario: 62, 65, 70, 71 y, finalmente, 72 años. El último festejo fue publicado el pasado 16 de febrero y, sin saberlo, sería la última celebración de aniversario de la escuela.
Durante más de siete décadas, sus salones fueron escenario de aprendizajes, amistades, juegos, despedidas y recuerdos que acompañaron a varias generaciones. El colegio ofrecía los niveles de primaria, secundaria y preparatoria, por lo que para algunas familias el paso por la institución comenzó desde la infancia y se prolongó durante varios años.
La última generación de estudiantes concluyó sus estudios el pasado 10 de julio. En la última publicación realizada en su página de Facebook, la institución compartió imágenes de la clausura del ciclo escolar 2025-2026 de los alumnos de primaria y secundaria.
“Entre aplausos, sonrisas, abrazos y algunas lágrimas, despedimos a nuestros alumnos y dimos el último adiós a nuestro querido Colegio Jol-Gua-Ber, que durante 72 años fue un hogar de aprendizaje, valores y grandes recuerdos”, escribió la institución.
En el mismo mensaje, agradeció a cada alumno, familia, docente y colaborador que formó parte de su historia y aseguró que, aunque las puertas de la escuela se cierran, su legado continuará en cada persona que tuvo el privilegio de formar parte de esa comunidad.
A unos pasos del colegio permanece una papelería que durante años fue parte de la rutina de quienes acudían a la escuela. El negocio acompañó la vida de estudiantes, madres y padres de familia y docentes, y desde su mostrador también fue testigo del crecimiento y, ahora, del cierre de una institución que se convirtió en parte de la identidad de la colonia Obrera.
Una de las personas que atiende el negocio recordó que fue durante abril cuando la escuela informó a las madres y padres de familia sobre su cierre.
En sus primeros años, el colegio ofrecía dos turnos, uno matutino y otro vespertino. Hace aproximadamente una década esta dinámica cambió y únicamente permaneció el turno de la mañana. Los grupos llegaron a estar conformados por alrededor de 35 alumnos sin embargo, después de la pandemia de COVID-19, la actividad comenzó a cambiar.
Desde la papelería notaron que cada vez eran menos los estudiantes que acudían al colegio, situación que también se reflejó en las ventas del negocio.
Pero el cierre del Jol Gua Ber no terminó únicamente con una actividad escolar. En las publicaciones de despedida, antiguos alumnos encontraron un espacio para recordar los años que pasaron entre esos salones y compartir lo que la institución significó para sus familias.
Los comentarios se convirtieron en una especie de álbum de recuerdos. Algunos usuarios contaron que varias generaciones de una misma familia estudiaron en el colegio.
“Mi mamá estuvo en los 60, mis tíos menores en los 70, mis hermanos mayores entre los 80 y 90, yo entre los 2000 y 2010. Vaya que tenemos historia juntos”, escribió uno de los exalumnos.
“Muchas gracias, Jol-Gua-Ber. Ahí cursé desde el kínder hasta la secundaria, desde 1980 hasta 1990”, recordó otra persona.
“Yo también fui parte de la Jol-Gua-Ber en 2010, en la preparatoria. La verdad me duele”, escribieron.
Para este ciclo escolar 2026-2027, mientras en otras escuelas de León volvieron a escucharse los pasos de los estudiantes, las voces en los patios y el bullicio de los primeros días de clases, en el Jol-Gua-Ber todo permaneció en silencio.




