Arriesgar una vida sólo para salvar otra; eso hizo el primer grupo de voluntarios que la tarde de este viernes regresó a Silao tras permanecer más de dos días en la Ciudad de México para recuperar a las víctimas del sismo.
Cerca de las 10 de la mañana salieron de la zona del desastre, donde hasta ese corte de resultados habían rescatado a 32 personas que estaban atrapadas bajo los escombros del edificio 286 de Álvaro Obregón de la colonia Roma.
“Se hizo lo más que se pudo”, fueron sus primeras palabras. Volvieron 7 y 5 permanecen en alerta en la Ciudad de México.
MÉXICO ESTÁ DE PIE
Eduardo Maldonado, coordinador de Protección Civil, comentó que la ayuda ciudadana abunda. “Donde quiera hay centros de acopio, hay personas jóvenes, de todas las edades apoyando, voluntarios retirando escombro”.
El Centro de Operaciones es comandado por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y por la Marina, así como el Comando de Incidentes.
México está lastimado. “Es una situación muy compleja”, detalla, sin embargo la solidaridad de la población permite decir que hoy “México está de pie”.
Arribaron durante los primeros minutos del miércoles. Trabajaron desde la madrugada. Los voluntarios tienen sentimientos encontrados: tristeza por familiares y sus pérdidas, y alegría por todo es esfuerzo realizado.
NO OLVIDARÁN
Ante la tragedia adquirieron mucho aprendizaje: “Lamentablemente tienen que pasar situaciones de este tipo para valorar y para saber que somos hermanos mexicanos”.
La intervención de “Titán”, el canino en equipo con Mauricio Pantoja, fue indispensable en esta tarea. La otra perrita, “Akela”, también está agotada, por lo que se espera vuelvan a Silao la tarde de este sábado.
HORAS DE ANGUSTIA
Daniel Navarro, médico de la brigada silaoense comentó también que agrupados en la zona cero formaron parte del Comando de Incidencias en el Puesto de Mando número 1. En Obregón 286 se identificaron personas vivas y se apresuraron a intervenir.
Se internaron hasta 6 metros de escombro, losetas y varillas, para liberar a las víctimas. Fue una experiencia “cansada, agotada y angustiosa”, pero con la satisfacción de servir a México.
“Una escena muy fuerte que nos permite darnos cuenta que la naturaleza en cualquier momento nos puede desfavorecer y hacer perder vidas humanas”, compartió. Por un sólo fin convivieron con cuerpos de emergencias de otros estados y otras naciones.
El Médico reconoció los logros: “Nos llevaremos en nuestros corazones una satisfacción grandísima de haber podido brindarle la mano a las personas sepultadas”.
CORAZÓN Y VIDA
Álvaro Maldonado, jefe del Cuerpo de Bomberos, aseguró que el equipo está preparado para la emergencia.
Permaneció al tanto y en tiempo real de los movimientos de los rescatistas. “Sabíamos que era una labor muy titánica… pusieron su mejor esfuerzo”. Cada peso invertido en llevarlos a la Ciudad de México se regresó salvando vidas.
Pusieron corazón y vida, manifestó, pues “estando adentro de los edificios no hay garantía de que no volviera a temblar, sabiendo ellos que pudiera en cualquier momento sobrevenir una réplica o un temblor fuerte, estaban ahí rescatando personas y lo hicieron”.
