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Héroe ilustre es olvidado

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A sesenta y seis años de su instalación (1952), la escultura ecuestre de bronce del héroe militar y escritor guanajuatense, general Sóstenes Rocha, permanece solitaria, ignorada y en descuido.

Se encuentra por la avenida Paseo de la Presa, al oriente de la localidad capitalina, frente a las instalaciones del edificio sede del Poder Ejecutivo Estatal, mejor conocido como Palacio de gobierno.

La figura escultural del ilustre guanajuatense, fue colocada durante la administración estatal del priista de José Aguilar y Maya (1949-1955).

Se trata también de un monumento permanente a su figura, por la que a diario pasan y transitan los ciudadanos, pero poco es apreciada en su valor histórico que representa, ni se le rinden honores ni homenajes, tampoco menciones por los historiadores y políticos, éstos muy inclinados en enaltecer la vida y obra de grandes personajes guanajuatenses, pero marginan u olvidan en sus apuntes al general Sóstenes Rocha, a quien casi nunca refieren en sus elocuentes escritos o discursos públicos.

ANTECEDENTES

En consulta con fuentes documentales bibliotecarias, refieren que

Sóstenes Rocha Fernández, nació el 6 de julio de 1831, en el Mineral de Marfil, Guanajuato; hijo del coronel Francisco Rocha y Dolores Fernández, oriundos de Celaya, ciudad donde transcurrió su infancia, y realizó estudios de primeras letras, al término de las cuales ingresa al Colegio del Estado. En 1851, teniendo 20 años de edad, es enviado al Colegio Militar de Chapultepec.

Asientan en sus textos que hacia 1854, aun siendo cadete de esa misma institución, y después como teniente, combate inicialmente a los rebeldes que sostenían el Plan de Ayutla y al inicio de la Guerra de Reforma combatió en las filas de los conservadores, en las batallas de Guanajuato y en el sitio de Veracruz.

Se precisa que en 1860, cambia de bando y es cuando ya definitivamente se adhiere a las filas liberales, y tiene alguna breve participación en episodios a las órdenes de Santos Degollado, y Aureliano Rivera. Entre 1862 y 1863, en medio de la Segunda Intervención Francesa en México, Rocha es incorporado al ejército bajo las órdenes de Ignacio Comonfort. Participa en el sitio de Puebla, combatiendo con el Batallón de Zapadores; tras la desastrosa Batalla de San Lorenzo, cae prisionero, pero logra fugarse en el trayecto a Veracruz, a la altura de Orizaba, y se dirige de inmediato a San Luis Potosí donde se reúne con el presidente Benito Juárez y el contingente que lo acompañaba, y en recompensa a su valor lo asciende a coronel.

Durante el Segundo Imperio Mexicano y por recomendación del presidente Juárez, Rocha es incorporado al Ejército del Norte, y puesto a las órdenes del general Mariano Escobedo. Durante los años de la intervención toma parte decisiva en la resistencia activa de los estados del norte. En 1866 ocupa Monterrey y triunfa en la importante Batalla de Santa Gertrudis en Tamaulipas, un punto estratégico que posibilitó la toma de Matamoros, plaza de suma importancia para los liberales republicanos, puesto que a través de ella se tenía acceso a la compra de materiales bélicos en Estados Unidos.

Destacan que participó en la Revolución de La Noria, logrando vencer al general Porfirio Díaz. En junio de 1871 ascendió a general de división. En 1876, viajó a Europa para realizar estudios militares. Al regresar fue nombrado director del Colegio Militar, cargo que desempeñó hasta 1886.

Y además, revelan que Sóstenes Rocha escribió como articulista en el periódico El Combate y fue electo vicepresidente de la Prensa Asociada de México. Escribió también: Ayuda de memoria del oficial mexicano en campaña, La ciencia de la guerra y Enquiridión para cabos y sargentos.

Citan que Sóstenes Rocha murió en la Ciudad de México el 31 de marzo de 1897 y luego fue sepultado en el panteón dedicado a la rotonda de las personas ilustres.

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