“La historia… testigo de los tiempos,
luz de la verdad, vida de la memoria,
maestra de la vida, testigo
de la antigüedad.”
Cicerón
La historia constantemente es buscada para conmemorar fechas que den identidad a una ciudad, una región o una nación, en muchas ocasiones los hechos recordados van de la mano de la ideología del grupo en el poder, menospreciando otros acontecimientos que no concuerdan con su postura política, incluso no dudan en impulsarlos a pesar de, que bien se sabe, llevan una buena dosis de mito.
Existen, por el contrario, sucesos que marcaron la historia de un país y que no son retomados, como si estorbaran, como si no fueran dignos de analizar o estudiar, e incluso, tal vez temiendo que si se les recuerda traigan aparejadas una carretonada de críticas.
Sin duda que hay acontecimientos que no escapan a las ceremonias de conmemoración cada año, nos recuerdan pasos que hemos dado como nación, muchos no poco dolorosos, pero que han afirmado nuestro nacionalismo. Así es toda una fiesta el “Grito de Dolores”, evocamos el aniversario de la Revolución el 20 de noviembre, el 5 de mayo nos recuerda la famosa Batalla de Puebla contra los intervencionistas franceses, el 5 de febrero festejamos la Constitución y el 13 de septiembre honramos a los caídos en la Batalla de Chapultepec, donde los invasores estadounidenses quedaron con las puertas de la Ciudad de México abiertas, después de vencer la resistencia de unas fuerzas nacionales mal armadas.
La historia, sin embargo, va más allá de lo que se consideran fechas para rememorar, pues no podemos solamente ignorar episodios que nos disgustan o que pueden molestar si se les recuerda. La memoria de esta nación se remonta, o debiera remontarse, más allá del llamado del Cura de Dolores, Miguel Hidalgo, a luchar contra lo que él llamó “el mal gobierno”, sin embargo no es así, el periodo colonial y la conquista no son retomados como se requeriría para que la población conozca su trayectoria en el transcurso del tiempo. Claro que existen textos especializados, desde luego que se hace investigación, pero la información no permea a la gente, no se le difunde como, por ejemplo, al momento de la independencia de México, la intervención francesa con la multicitada hazaña del General Ignacio Zaragoza o la Revolución.
Quiérase o no los eventos de la conquista y la época novohispana, también son parte de nuestro devenir. Y es que han pasado prácticamente inadvertidos los 500 años de la llegada del español Francisco Hernández de Córdoba a lo que hoy es territorio mexicano. Así es, en 2017 fue el aniversario de aquel recorrido que abriría el paso para posteriores aventuras, incluida la del famoso conquistador Hernán Cortés. Pasaron ya 5 siglos desde que en 1517 Hernández de Córdoba se embarcó desde la isla de Cuba para adentrase en lugares inexplorados. ¿Alguien lo recordó?, seguramente, pero no fue del dominio público, ni se divulgó, como si no hubiera ocurrido.
Pues bien, hace unos días hubo otro cumpleaños, también de 5 siglos, un recorrido que emprendió el 25 de enero de 1518, igualmente desde Cuba, otro hombre decidido a seguir engrandeciendo a la Corona española con sus andanzas: Juan de Grijalva, en cuyo honor, y desde entonces, se denominó a uno de los ríos más importantes del sur del país precisamente como “Grijalva”.
Los españoles peregrinaron por gran parte de las costas de lo que llegarían a ser sus dominios, conocieron diversas poblaciones indígenas, ríos e islas, entre otros aspectos. Con los conocimientos adquiridos en su ruta, se allanaba el camino para la siguiente empresa y que derivaría finalmente en la conquista del imperio mexica, por parte de las huestes de Hernán Cortés.
La historia de nuestro país debe verse en su conjunto, íntegra, no haciendo a un lado los hechos que consideramos incomodos y que realmente no lo son, porque todo es parte de nosotros. Bien dijo Jaime Torres Bodet: “El 13 de agosto de 1521, heroicamente defendido por Cuauhtémoc, cayó Tlatelolco en poder de Hernán Cortés. No fue triunfo ni derrota, fue el doloroso nacimiento del pueblo mestizo, que es el México de hoy”.
