
Antes de viajar a Guadalajara para enfrentar a Chivas, el capitán del Club León, Stiven Barreiro, dio sus sentimientos de molestia, decepción y tristeza por lo ocurrido con Ignacio Ambriz, quien se despidió de la dirección técnica el pasado fin de semana tras caer ante Xolos.
Se juegan todo
Barreiro es consciente de que hoy ante el rebaño sagrado se juegan sus cartas finales para clasificar a una liguilla:
«Es un partido que a todos aquí les gusta jugar. Un equipo grande, que viene bien. Es una gran oportunidad para nosotros, resurgir y esperemos que sea así. Yo creo que tenemos muy poquito margen de error y esperamos hacer un buen partido».
No hay un mañana
El capitán dio a conocer que dentro del plantel no hay un mañana en caso de no sumar en tierras tapatías y se comprometieron a buscar un buen juego:
«Siempre ha sido de nosotros no hay un mañana, necesitamos de buenos resultados, temperamento, seriedad, necesitamos muchísimas cosas que de pronto no aparecen en los partidos. Pero necesitamos de buenos resultados ya, que todos nos metamos en la cabeza que este equipo es grande y que necesitamos buenos jugadores con la mentalidad fuerte. Y esperemos conseguir buenos resultados de aquí en adelante».
Se duda la participación de Barreiro para este encuentro, ya que aún está entre algodones por su lesión en el muslo derecho.