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Hasta cuándo tendremos claridad

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En su mensaje de toma de protesta, el presidente Andrés Manuel López Obrador dio algunos mensajes que, en su momento, fueron aplaudidos por la mayoría. Entre ellos dijo lo siguiente: “A partir de ahora se llevará a cabo una transformación pacífica y ordenada, pero al mismo tiempo profunda y radical, porque se acabará con la corrupción y con la impunidad que impiden el renacimiento de México”. Sobre el mismo tema señaló también que combatiendo la corrupción, y aplicando el programa de austeridad republicana, se liberarán suficientes fondos, “más de lo que imaginamos, mucho más”, para impulsar el desarrollo del país. A lo largo de sus primeros seis meses de gobierno, el Presidente de la República se ha dado cuenta de que las cosas no son tan fáciles como parecían serlo.

De manera recurrente hemos escuchado, en sus conferencias matutinas, que los pasados gobiernos dejaron un desastre, derivado de la corrupción, el influyentismo y la impunidad. La realidad es que, a pesar de que han transitado de la austeridad republicana, a la austeridad franciscana – como lo dijo Alfonso Romo – las cuentas del gobierno siguen sin cuadrar. En una columna fechada el 15 de marzo de 2017, el periodista Héctor Aguilar Camín citaba las siguientes cuentas extraídas del libro de Andrés Manuel López Obraror “2018 La salida: Decadencia y renacimiento de México”: ahorros por 500 mil millones de pesos por acabar con la corrupción; y 362 mil millones más, por reasignar el gasto público. En total, el gobierno de México, contaría con 862 mil millones de pesos al año. Esto no ha pasado.

Lo que sí ha sucedido es que, por medio de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, se está buscando reasignar los recursos, para cumplir con los casi utópicos programas sociales del gobierno al grado que, podrían ponerse en riesgo, áreas y servicios estratégicos que debería proveer el Estado. Esto quedó claramente plasmado en la carta de renuncia de Germán Martínez al IMSS. En su texto, el ahora ex director del Seguro Social dijo: “controlar en exceso esos recursos, que son de trabajadores y empresarios…puede acabar con esa dinámica de solidaridad social propia del Instituto”. El control al que se refería tiene que ver con “ahorro y más ahorro, recortes de personal y más recortes de personal”.

Casi al final de su carta de renuncia, Germán Martínez enfatizó que no sería florero en el IMSS de decisiones tomadas fuera de la institución; y considero que los ciudadanos tampoco debemos ser floreros que sirven simplemente de adorno. Tenemos voz y debemos ejercerla. El presidente López Obrador ha reconocido que los resultados, en muchos casos, son pequeños y que requiere de más tiempo para poder cumplir con las múltiples promesas que hizo durante sus campañas políticas. Sobre el tema del sistema de salud, dijo que cumpliría con su compromiso de contar con un sistema como el que tiene Dinamarca. El reloj está corriendo, los recursos siguen recortándose, la impunidad parece simplemente estar cambiando de nombres y, mientras tanto, lo único que escuchamos son excusas. Lo que requerimos son estrategias puntuales y objetivos verdaderamente medibles.

gituartem@gmail.com

 

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