“Hagamos historia, nosotros le ayudamos” le dijo Carlos Salazar a Andrés Manuel López Obrador, al rendir protesta como el nuevo presidente del Consejo Coordinador Empresarial. En su discurso, le propuso al Presidente de la República, ayudar con un incremento en la inversión, para alcanzar niveles de crecimiento económico del 4% por año. Sin duda algo deseable pero que, al menos en el mediano plazo, no se vislumbra como algo factible porque, aunque el jefe del Poder Ejecutivo dice tener otras cifras, la mayoría de los análisis apuntan a crecimientos de menos del 2% anual, para los siguientes años.
El Banco de México publicó los resultados de la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado para el mes de febrero. El crecimiento esperado del Producto Interno Bruto para 2019, disminuyó a 1.64% desde un nivel de 1.80% en el mes previo; y prácticamente se mantuvo sin cambio para 2020, situándose en 1.91%. El promedio de crecimiento económico esperado para los siguientes 10 años, de acuerdo con los 34 grupos de consultoría y análisis consultados, es de 2.28%. Estos niveles se encuentran lejos de las aspiraciones del 4% de crecimiento económico que pretende el actual gobierno.
Los principales factores de amenaza que identifican los especialistas para los próximos seis meses se clasifican en tres categorías: gobernanza (45%), condiciones económicas internas (23%) y condiciones externas (13%). Dentro de estas categorías, los factores en orden de importancia son: incertidumbre política interna, problemas de inseguridad pública, falta de estado de derecho, incertidumbre sobre la situación económica interna, debilidad del mercado externo y la economía mundial y la plataforma de producción petrolera. Dado el contexto actual, según datos de la encuesta, aumentó el porcentaje de especialistas que opinan que es un mal momento para invertir, el cual pasó del 47% al 63% de los encuestados.
Esto va en línea con la reciente revisión a negativa de la perspectiva de S&P Global Ratings. En palabras del documento de la calificadora, hay un riesgo de que la menor inversión del sector privado genere menores previsiones de crecimiento económico. Esto como consecuencia de algunas acciones que ha emprendido el actual gobierno, que han impactado negativamente en la confianza de los inversionistas. La calificadora señala, entre estas acciones, la cancelación de la construcción del NAIM, los cambios que buscan hacerse a la ley sobre consultas públicas, la creación de las figuras de los delegados estatales para supervisar la asignación de recursos federales a las entidades federativas.
Por todo lo anterior, la calificadora espera niveles de crecimiento económico de entre 2 y 2.5% por año. Esto, señala el documento, se desprende de los muchos años de inversión moderada por parte del sector privado, la baja inversión del sector público en infraestructura, la baja calidad de la educación en México, así como la incertidumbre judicial. Todo esto limita el panorama de crecimiento económico del país en el largo plazo. Si a esto se agrega la contracción del sector petrolero, el arranque del nuevo gobierno, y la incertidumbre ocasionada por el acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá, las posibilidades de alcanzar niveles mayores de crecimiento, se antojan como algo complicado.
Es loable la intención del nuevo líder del Consejo Coordinador Empresarial de ayudar al nuevo gobierno a lograr niveles de crecimiento del PIB del 4% por año. Sin embargo, es importante que el sector privado pase de las palabras a las acciones. Por el otro lado, se encuentra el propio gobierno que, en el discurso, parece lanzar mensajes tranquilizadores pero, en las acciones, no hace más que generar incertidumbre para los inversionistas. En la reciente visita de Alfonso Romo a Guanajuato, insistió en que, para poder repartir riqueza, hay que primero generarla; y para generarla, la única alternativa es el trabajo cercano del gobierno y del sector privado. En verdad espero que juntos podamos hacer historia.
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