
Dolores Hidalgo es famosísimo por ser la cuna de la Independencia, pero la ciudad tiene mucho más que ofrecer, por ser el único lugar donde se encuentra el monumento a La Llorona, concretamente en el camino que hoy conecta Dolores Hidalgo con San Luis de la Paz. Allí está una extraña construcción que es, nada más y nada menos, que donde descansa el alma en pena más famosa del México Colonial y de toda la historia del país.
La leyenda cuenta que una mujer llamada Marisa López de Figueroa tuvo varios hijos. Era una dama de alta sociedad casada con acaudalado esposo, quien murió, dejándola en la pobreza. Ante la imposibilidad de mantenerlos, decidió ahogarlos en el río. Después, consumida por la culpa se lanzó a las estrepitosas aguas. Se dice que desde ese entonces el alma en pena vaga eternamente, llorando por sus hijos.
Sin duda, la leyenda por excelencia de todos los amantes que viven en Guanajuato Capital, o lo visitan como turistas, es la del Callejón del Beso, que independientemente de las cuestiones políticas en que el lugar se ha visto envuelto más de una vez, no por ello deja de ser uno de los sitios más hermosos y legendarios de Guanajuato, pues evoca la historia de Carmen y Carlos, pareja que hizo hasta lo imposible por preservar su amor, pese a lo violento y estricto que era el padre de la chica.
Así, Carlos compró el edificio frente a su casa para poder tener cerca a su amada, pero el padre, enfermo de lo que hoy llamaríamos celotipia, la asesinó. A partir de ese momento el callejón se ha consolidado como un punto de unión entre parejas que se aman.
Esas son solo dos de las miles de leyendas de Guanajuato.