En los últimos 15 años en Guanajuato se registraron por lo menos 660 fosas clandestinas.
Así se dio a conocer en el ‘Informe sobre la situación de desapariciones, fosas clandestinas y fosas comunes en Guanajuato’ una investigación realizada por el académico Fabrizio Lorusso que hace un recuento entre enero de 2009 y el 30 de junio del 2024.
El hallazgo de fosas en la entidad es derivado de las labores principalmente de colectivos de madres y familiares buscadoras que solo esperan encontrar la paz de saber en dónde está su hijo o familiar desaparecido.
En el estado la cifra de personas desaparecidas se ha multiplicado casi siete veces en lo que va del sexenio, pasando de 621 personas en abril de 2018 a 4,272 en junio de 2024, sin considerar la cifra negra de quienes no denuncian.
El 85% de las personas desaparecidas total son hombres (15% mujeres), y el 95% del total son personas mayores de 18 años pero hay un 5% de menores de edad.
La ausencia de personas, la incertidumbre de sus familiares y la omisión de acciones de búsqueda por parte de las autoridades han motivado la creación de decenas de colectivos de búsqueda no solo en Guanajuato sino en todo el país pero en la entidad se tiene el registro de al menos 26 colectivos; más de 20 creados en este sexenio.
Los municipios con más personas desaparecidas, con datos al 15 de marzo de este año son Celaya (505 personas), Irapuato (472), León (459), Villagrán (265) y Pénjamo (222).
Esto se relaciona con los lugares de hallazgos pues los diez municipios con mayor número de cuerpos y fosas clandestinas se distribuyen a lo largo del corredor industrial e incorporan tanto ciudades grandes, con sus zonas metropolitanas, como localidades medianas y pequeñas: son Irapuato, Salamanca, Juventino Rosas, Acámbaro, Celaya, Salvatierra, Villagrán, Cortazar, León y Moroleón
Un estado que hace 15 años no tenía esta problemática tan visible, hoy se encuentra sumergido en la crisis de personas desaparecidas y hallazgos de fosas pues en los campos de Guanajuato en donde antes salían frutos y hortalizas, comenzaron a cosecharse también cuerpos de personas desaparecidas tal como lo relatan en el ‘Recetario para la memoria’ un libro de recetas de cocinas y platillos favoritos de personas desaparecidas; hecho con los testimonios de sus madres y familiares que tienen la esperanza de poder encontrarlos.
