Tal parece que a todos los leoneses nos salió el niño de la rosca, y en trágica consecuencia, le pagaremos los tamales al Gobierno del Estado, quien en lugar de tamales prefiere un rico y suculento aumento de impuestos, culpando de tan negligente decisión, como de costumbre, al Gobierno Federal, quien responde de la misma manera, cual si fuera un encuentro de ‘pin pon’. Mientras ambos niveles de gobierno se divierten lanzándose tremendas declaraciones, en la bella ciudad del calzado, donde “la vida no vale nada” (literal, según las encuestas a nivel nacional, las cuales indican que Guanajuato es el Estado que aporta el mayor número de homicidios dolosos en toda la federación), da inicio a la tradicional Feria de León, la cual ha sido de conocimiento internacional por haberla popularizado el Maestro José Alfredo Jiménez, al decir “bonito León Guanajuato, su feria con su jugada…”, sólo que ahora nos preguntamos, ¿quién se queda con la feria?, ¿por qué nos han salido con tantas jugadas?

También nos encontramos en estos días, con la trágica escena de las diferencias entre Irán y nuestro vecino del norte, quienes se amenazan recíprocamente tratando de demostrar quién tiene la pistola más grande, mientras que el mundo está a la expectativa de una posible confrontación de inconmensurables medidas.

Mientras tanto en México, el gobernador de Guanajuato se ha pasado por debajo del arco del triunfo las mesas de seguridad establecidas por la Federación, siendo duramente señalado por ese ausentismo y actitud contumaz (palabra que significa “rebeldía”, por si mis lectores políticos no habían escuchado la palabra), justificando sus inasistencias bajo el argumento de que no se aporta nada de utilidad en esas mesas, cual si fueran unas clases de álgebra de la preparatoria.

Se hace mención que hay que cambiar la estrategia de seguridad, para lo cual deben de hacer más recorridos no sólo los policías adscritos a los Municipios, sino que ahora se agregarán a la titánica y peligrosa misión, policías estatales, Guardia Nacional, y si es posible, hasta los Caballeros del Zodiaco. Tal parece que aquel afamado ‘Golpe de Timón’  sólo fue un ligero movimiento de una triste canoa navegando en ese “oleaje de paz” que tan humorísticamente se le ocurrió decir a nuestro máximo edil. Estamos navegando en ese mar de la tranquilidad sin timón ni timonel, ya que los capitanes están más preocupados elucubrando diabólicas ideas para quitarles los dulces a los infantes en plena celebración de día del niño, robándose hasta el papel del inodoro.

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También se hizo el comentario, que nuestro estado, al igual que nuestros vecinos los hidrocálidos (Aguascalientes, para mis lectores del Congreso que no distinguen la “o” por lo redondo), hemos brillado por nuestro ausentismo ya que no se cuenta con una comisión de búsqueda de desaparecidos, lo cual aterra a este humilde escribano, ya que es inconcebible tanta negligencia por parte de los encargados de establecer tan necesarias y apremiantes comisiones. Ante tal descuido, y al ver que como en partido de tenis, gobierno estatal y federal se avientan la pelota uno al otro, la pregunta obligada es ¿dónde quedó la bolita? Creo que dicha bolita ya desapareció mientras escribía estas líneas, de ahí la importancia de tan menesterosa comisión.

Desde el punto de vista del abajo firmante, creemos que definitivamente la política criminal y criminológica está por los suelos, incluso más abajo, escondida, inexistente, y que conceptos como “prevención”, “proximidad social”, “cultura de la legalidad”, victimología”, entre otros, son desconocidas para nuestras autoridades, quienes han dirigido a la Seguridad Pública y a la administración y Procuración de Justicia, con bastonazos de ciego y patadas de ahogado. Aumentos a los homicidios, desapariciones forzadas, robos a casa habitación, extorsiones, asaltos, robos de vehículos,  entre otras penurias igual o más graves, es el pan nuestro de cada día, siendo increíble que nuestras autoridades, que gastan cantidades impresionantes año con año en capacitación, no sean capaces de acabar con los raterillos de barrio, quienes ya han perdido totalmente el respeto por las instituciones policiales, mientras que las autoridades ministeriales realizan sus investigaciones al pueril estilo de “de tin marín, de do pingüé, cucara macara, títere fue…”.

Antes de finalizar mis líneas, le pregunto a nuestro alcalde si también aumentará las tarifas en el uso de esos bonitos adornos naranjas llamados ‘bicicletas públicas’, que por cierto, aún están flamantes, como si las acabaran de traer los Reyes Magos. Por cierto, con las tarifas tan excesivas en la Feria de León, se asemeja más a una verdadera casa de los espantos que a una bonita y tradicional fiesta popular. Bonito mi León Guanajuato, donde la vida no vale nada, excepto las entradas de la feria. Saludos cordiales.

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