La educación de los niños y niñas nunca termina, ni siquiera en temporada de lluvias. Con todo y caminos enlodados en unas escuelas, y goteras en otras, los pequeños llegan a los recintos educativos, acompañados de sus padres.
El problema que padecen muchas instituciones educativas en esta temporada de lluvia es generalizado. Un ejemplo ya fue registrado por este medio, que sucede en la Escuela Primaria Marcos Plascencia Gutiérrez de la colonia León Uno, donde las goteras son tan constantes que las charcas abundan en el interior de la institución educativa.
Otro caso, que en vez de goteras muestra terrenos y caminos completamente enlodados, es el kínder Juan de Dios Peza, ubicado en la calle Aldea Número 604, en la colonia La Moreña. La zona no está pavimentada, por lo que los niños, acompañados de sus padres, tienen que sortear varios obstáculos para poder llegar a tomar clases: tablas, piedras, charcos y lodo, demasiado lodo.
COMO PUEDEN
Uno de los cientos de padres que llevan a sus hijos a la escuela es César Villalobos, quien se vale de su bicicleta, con su hijo como copiloto. Apunta que, en la medida de sus posibilidades, los maestros y maestras del plantel hacen todo cuanto está en sus manos, pero no estaría nada mal que se pavimentase el camino.
El sendero rumbo a la escuela, por cierto, lleva al menos diez años así. Para Ofelia Pérez, abuela de uno de los pequeños, ya es algo normal. Así es como los padres llevan a sus hijos a clases, en un enlodado caminito de la escuela.
Como dato de interés, Juan de Dios Peza fue el destacado poeta mexicano nacido en 1852, autor del famoso poema “Reír llorando” que habla sobre un payaso de nombre Garrick que oculta su alegría con una extrema tristeza… una adecuada analogía para todos los leoneses que enfrentan lluvias en estos tiempos.
