Cuando Gerardo López Montoya buscó la candidatura local para el X distrito en 2015, dijo que Gerardo Sánchez le hizo “triquiñuelas” en el proceso interno.
Pese a ello, logró el apoyo de los cuatro municipios que lo conforman, pero su posibilidad de seguir fue cancelada. Aguantó, pero no por mucho y renunció al partido.
Desde julio del año pasado, López Montoya encontró en Morena un espacio para su propuesta.
Desde ahí ha visto el rápido desplazamiento de Sánchez y el PRI como fuerza política. Desde ahí, también, ha sido testigo de un crecimiento inusual de Morena en los últimos meses; un crecimiento, dice, que lo llevará al triunfo por el Distrito VII Federal.
Gerardo López Montoya es ingeniero civil, empresario textil y agricultor. Camina los Pueblos del Rincón y toca a cada puerta.
A quien le pregunta, le cuenta que estudió administración pública y la complementó con una maestría en política y gobierno; que fue director del Catastro del 2003 al 2006 en San Francisco, presidente de la Comisión Reguladora de Tenencia de la Tierra y regidor del Ayuntamiento en la gestión 2009 – 2012.
Dice que su campaña es de escuchar, más que de llevar propuestas, porque ser diputado es ser la voz del pueblo.
Además, es de la idea de que en el país sufrimos una saturación de leyes, donde no se necesitan más, sino que realmente se apliquen.
“El ámbito ciudadano se reduce conforme se le van poniendo más reglas; con más leyes se restringe al ciudadano. Hay una exagerada sobrerregulación”.
Por eso, el principio de su visión como diputado es adaptar, mejorar y que se apliquen las leyes útiles.
Además del resultado de escuchar a los ciudadanos del distrito, a Gerardo López le interesan los temas de energías renovables, donde encuentra una oportunidad de acciones de alto impacto para combatir la pobreza.
“Que más ciudadanos puedan fácilmente acceder a paneles solares en sus casas, que permitan bajar su pago e incluso venderle energía a la Comisión Federal de Electricidad”.
