
En medio del Mundial 2026, la gente vive, siente y contempla el futbol. Sin embargo, entre partido y partido, entre medio tiempo y entre fases, dieciseisavos y octavos, la crisis de desparecidos en México sigue en pie, a su vez que las inhumaciones clandestinas siguen surgiendo, y las Madres Buscadores nunca descansan.
Desde que inició la Copa del Mundo 2026, uno de los temas más persistentes, y que ha recibido más críticas, es el de cómo la alegría futbolera se mezcla con uno de los momentos más álgidos del país.
Los ejemplos, por desagracia, abundan.
Los colectivos se manifestaron durante la inauguración de la Copa del Mundo, encontrándose en la Calzada de Tlalpan. México registra oficialmente más de 134,000 personas desaparecidas y no localizadas. Esos hechos han tenido repercusión internacional, en periódicos como el español El País o la revista estadounidense Forbes.
Por otro lado, ha habido momentos de indolencia que se han hecho virales, como el caso de los aficionados que, mientras celebraban en triunfo de la Selección Mexicana, se protegieron de la lluvia con una manta que tenía imágenes de personas desaparecidas.
Instituciones tanto públicas como privadas han expresado lo preocupante de la situación. Por ejemplo, la página de Corriente Alterna de la Universidad Nacional Autónoma de México, dedica un artículo titulado “Madres buscadoras exhiben crisis de desapariciones en el Mundial 2026”, firmado por Víctor Martínez Landez con mentoría de Zorayda Gallegos, mientras que la Ibero publicó el texto “Madres buscadoras enfrentaron contención desproporcionada en apertura del Mundial 2026” donde se explica que Verónica Ramírez, integrante del programa de Derechos Humanos de dicha institución, advierte que el Estado Mexicano “no puede utilizar un evento internacional como pretexto para restringir derechos como la libre manifestación, la libertad de expresión o la defensa jurídica”.
Como en todo evento de esta índole, no pueden faltar las imágenes virales. Una de ellas muestra a unas madres buscadoras cavando en una cancha cerca de la portería, mientras que el pie de foto sentencia: “disculpen la interrupción… será solo un momento”.
En León, por desgracia, esta problemática ya tiene tiempo.
COLONIAS ENTRE LA NADA
Muchas son las comunidades y colonias de la periferia en León donde se han encontrado inhumaciones clandestinas. Una de las más sonadas es Hacienda Arriba. Otra, Los Castillos. Allí, en medio de caminos de terracería, de casas a medio construir y terrenos baldíos, las Madres Buscadoras y los colectivos se desplazan con palas, sombreros, cubrebocas, y la última esperanza de encontrar a sus seres queridos, caminan entre la tierra y la maleza, en lugares donde se cumple la frase, casi rulfiana de “donde no pasó Dios”.
La situación de las personas desaparecidas no es nueva en León. En Barranca de Venaderos, por ejemplo, se encontró una inhumación el 29 de noviembre de 2023. Hoy en día, a 3 años de lo ocurrido y en plena fiesta de la Copa del Mundo, muchos vecinos no lo olvidan.
Aquella vez, la Comisión Estatal de Búsqueda y la Fiscalía General del Estado arribó a la Zona Cerril de Barranca de Venaderos, una colonia con varias calles todavía irregulares, a la que se accede por el bulevar Mariano Escobedo. En cuanto se desciende por la única calle pavimentada, el entorno urbano cambia rápidamente a de terracería. Allí, el calor es más intenso, las rutas de camiones menos constantes, y la vigilancia policial escasea, a diferencia de las calles más urbanizadas de León.
Doña María Acosta es ama de casa, y recuerda lo ocurrido en 2023: “me acuerdo que pasaron las patrullas. Se hizo un relajo. Luego llegaron los coches del ejército y la Semefo. Estuvieron todo un rato. Luego por redes sociales nos dimos cuenta que encontraron una de esas fosas. Pobres de los familiares”.
Nunca faltan los niños de toda colonia, quienes juegan en los baldíos, viviendo el Mundial desde su perspectiva.
Por su parte, Santiago Duarte, quien es comerciante independiente, señala que en Barranca hay muchas necesidades, desde agua (muchos vecinos se valen de una toma comunitaria) camiones y pavimento… pero por desgracias, “las gentes mañosas” (SIC) dejan cuerpos y cometen delitos. Lo afirma mirando a lo lejos, en la serranía, los árboles y el terregal, donde solamente queda la esperanza.



