DESDE MI HOGAR
Éstas son palabras que, algunos de nosotros, solíamos usar cuando éramos pequeños: “Fúchi”; güácala”; “Vas a ver con mi Mamá”; “Te voy a acusar con mi Papá”; o “La chupó el diablo”…
Y digo “algunos” porque yo tengo 56 años y las usaba, ¡hasta se las decía a mis hijas, cuando eran pequeñas!… pero posiblemente, los que son más jóvenes, ya no acostumbraban decirlas.
Pero de ahí, a que el Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos las use… ¡hay una diferencia ENORME!.
Nuestro Presidente es la Autoridad máxima de este país. La palabra “Autoridad” viene del latín “auctóritas” que a su vez viene de “auctor” que significa, “autor, el que crea algo, el que rige porque conoce las leyes” o de “augure” que significa “aumentar, promover”. Autoridad es, según la Enciclopedia Quillet, “la potestad que en cada pueblo ha establecido su constitución para que la rija y la gobierne, ya dictando leyes, ya haciéndolas observar, ya administrando justicia”. Según Google, “La autoridad es la facultad o potestad que se tiene para gobernar o ejercer el mando. Es el atributo que otorga a una persona, cargo u oficio el derecho para dar órdenes; así como la cualidad que propicia que una orden se cumpla. De este modo, tener autoridad supone, por un lado mandar, y por el otro, ser obedecido”.
Y por lo que se pudo ver, el Presidente López, no tiene nada de “Autoridad”, porque ni hace respetar las leyes, y obviamente, su “graaan amenaza”, no sirvió de nada, porque no fue obedecido por tod@s aquell@s manifestantes que a tooodo lo largo de este año, han dañado gran parte de nuestro Patrimonio Nacional en nuestra querida CDMX, y como tanto el buen como el mal ejemplo, se contagia, en otras ciudades del país… ¡y costando millones de pesos a nosotros, los pacíficos contribuyentes!
Lo mismo ha pasado con los Normalistas de Oaxaca y de Michoacán, secuestrando choferes y cerrando vías del tren para obtener sus plazas… ¡porque así las están dando!. No por méritos ni por ser los mejor preparados… quienes educan a las futuras generaciones, ¡están ganando sus puestos por delinquir! ¿qué valores van a enseñar?.
Ya explicaron, pero todavía quedan muchas dudas sobre el “Culiacanazo”… el cual ya también fue ejemplo, porque, aunque no salió en todas las noticias, ya sucedió otro en Michoacán. Lo más preocupante, es que mientras estaba sucediendo lo de Culiacán, nuestro Presidente, estaba en un vuelo comercial… entonces no queda muy claro quién y en qué momento tomó la decisión de soltar al “Chapito” (mientras, de nuevo, nosotros, los pacíficos contribuyentes, seguimos pagando el avión presidencial y su hangar). A nivel internacional, es una vergüenza, difícil de creer: “¿Cómo? ¿Habían arrestado a un delincuente con orden de extradición y lo soltaron por orden presidencial?”. ¿Cómo puedes explicarle a un extranjero o a un futuro inversionista, esto?.
Y para cerrar con broche de oro, de esta 4ª Transformación, acabo de ir al aeropuerto Benito Juárez, de la CDMX, lo cual es otra vergüenza. Es la principal puerta de entrada internacional a nuestro país, nuestra primera carta de presentación, ¡y se está cayendo a pedazos!. Subes las escaleras, y le faltan azulejos, no te puedes tomar del barandal, porque está flojo; te cuesta trabajo entrar por Migración, porque hay un pronunciado desnivel, y como no hay suficientes terminales, porque desde hace añoooos quedó chico, te llevan en camioncitos para poder llegar a tu avión, sobretodo a los vuelos nacionales. Bueno, pues hace 2 meses compraron unos “nuevos camiones”, muy pintaditos y bonitos… el gran problema, es que son camiones de línea normales, no de los que se pueden subir y bajar para que sea más fácil el ascenso y descenso de pasajeros y que tienen amplias puertas, ¡no!. Camiones de transporte normalesen los que es difícil entrar con tu maleta de mano, porque ¡está el barandal para que te cobre el chofer! ¡sí, aunque usted no lo crea! (claro que son más baratos, pero para el poco uso que se les da, porque el recorrido será cuando mucho, de dos kilómetros, hubiera valido la pena invertir en buenos camiones, aunque sean más caros porque durarían hasta 15 años). Y para colmo, las personas de la tercera edad, ¡no pueden subir con sus maletas por el enoooorme tamaño de los escalones de la puerta trasera!… y por si fuera poco, una mamá con dos niños pequeños y su respectiva carreola, ¡le tuvo que pedir ayuda a mi esposo y a mí, para bajar y subir, dichos escalonzotes, porque no podía hacerlo sola!. Al llegar al avión, tuvo que dejar solos a sus hijos, bolsa, pañalera, carreola y todo, para pedirle al chofer que le abriera la puerta, ¡porque se le había olvidado y ella no podía bajar!.
Sí, esto parece la 4ª Transformación, pero es porque en lugar de ser un país de 3er mundo, ¡estamos pareciendo del 4º! ¡Qué enojo!. De verdad, que vamos como los cangrejos: ¡para atrás!… solamente para atrás.




