miércoles, agosto 26, 2026
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Franeleros y lavacoches, los dueños de la calle

Para muchos ciudadanos son molestos, irritantes o inoportunos, pues ellos “se sienten los dueños de la calle”. Lo cierto es que, de una u otra forma, se ganan la vida como pueden, y aunque no se trata de un empleo formal, en ocasiones llegan a ganar hasta más de 400 pesos.

Tres, de muchos ejemplos que están a lo largo y ancho del bulevar Mariano Escobedo, son estos jóvenes, Giovanni, Jesús y Karen, de 14, 13 y 14 años, respectivamente. El motivo por el cual se dedican a limpiar parabrisas y ser tragalumbres es para ellos concreto: “sacar un varito extra (sic)”. Su trabajo es incierto, pues laboran desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la noche.

Aunque su trabajo es cansado y agotador, no les va nada mal. Los muchachos señalan que en ocasiones llegan a ganar hasta 400 pesos, lo que es una buena inversión, ya que el limpiador les cuesta 32 pesos y el jabón 15, y como todo oficio, el suyo tiene sus gajes, así lo cuenta Giovanni:

“Nunca falta la gente que te quiere aventar el coche encima, y unos conductores que se la pasan insultándote. Nosotros entendemos que les molesta a algunas personas, pero todo lo que hacemos es una chamba”, dice, y además, agrega, que el motivo por el que empezó a trabajar fue sencillo: le aburrió la escuela.

Los tres muchachos se desplazan por el bulevar Mariano Escobedo, y es claro que no son los únicos. Por lo general, los niños dedicados a limpiar parabrisas conviven entre ellos, así lo señala Karen. “Así es esto. Tiene cosas buenas y malas. Aunque a muchos no les caemos bien, es como muchas otras chambas”.

PALABRA DE FRANELERO

Por su parte, Raúl Orozco es franelero y lavacoches en la zona de la clínica T-21 del seguro social. Tiene varios años “laborando” allí, por lo que ya es conocido. Ante la pregunta de cómo es su trabajo, responde:

“Nosotros diario enfrentamos a la muerte. En cualquier momento te pueden atropellar, y hay que aclarar que existen franeleros malos y buenos, hay de todo, como en cualquier trabajo”. Y como todo empleo, hay días buenos y días malos. En ocasiones no obtiene ganancias, pero hay momentos en los que los médicos le llegan a dar hasta 200 pesos”.

“La gente se llega a quejar de nosotros, hasta me han aventado los coches, pero yo sigo aquí. Después de todo, un buen de personas ya me conocen”, concluyó.

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