
La institución educativa, ubicada en Privada Hacendado sin número, Colonia La Luz, atrás de la estación de Ferrocarril, presenta varias y apremiantes necesidades, lo que la Caja Popular Mexicana tiene muy en cuenta.
Al respecto, Juan Pablo de León, vocero de Caja Popular Mexicana, señaló que es una cooperativa de ahorro y préstamo con presencia en toda la República Mexicana, pero aquí en León, donde el nacimiento del cooperativismo se dio hace casi siete décadas, se ha decidido apoyar la escuela en cuestión, pues es una de las que tiene más vulnerabilidad en el Estado de Guanajuato.
“Lo que hacemos nosotros es contactarnos con las autoridades de la escuela, para saber cuáles son sus necesidades”, señala De León. “Lo que estamos haciendo es creer en los valores que profesamos, que es la ayuda mutua, para que así, sigan estudiando”.
La escuela atiende mayoritariamente a una población migrante, provenientes de Michoacán y Oaxaca.
Es por eso, que hoy entregaron un donativo de aproximadamente 26 mil pesos que compraron con un proveedor, otorgando diferentes útiles escolares, como materiales que ellos no han podido costear. Algunos de los niños solamente tenían una libreta y un lápiz, pero ahora podrán seguir estudiando.
“Este es un donativo que hacemos los colaboradores de la cooperativa. Fuimos más de 120 personas, y los paquetes corresponden a todos los grupos, siendo más de 65 niños”, señaló De León.
Además, se entregan paquetes sanitizantes
En relación a la necesidad de ayudar, Juan Pablo de León destacó: “lo que buscamos es que los niños sigan estudiando, y que otras empresas volteen a ver a las escuelas que hay aquí en el estado, y que tienen necesidades”.
TESTIMONIO
Las historias de vida beneficiadas por la iniciativa de la Caja Popular Mexicana se cuentan por decenas. Una de ellas, es el testimonio de la señora Carmen Esmeralda Quintero Acevedo, madre de dos niños que estudian allí. Cuenta su testimonio:
“Yo trabajo en una fábrica de calzado, y tengo aquí dos niños que mi mamá me ayuda a cuidarlos. Se llaman Christian Matías y Luis Antonio. Uno está en tercero de primaria y el otro en quinto. Para mi adaptarme en estos tiempos ha sido muy difícil, pues estudiar en casa no ha sido sencillo, y aparte me tuve que regresar a trabajar. Ahora que me dieron los útiles escolares estoy muy tranquila, porque no nos alcanzaba a comprar todo lo necesario”.