
No solo el bar Moloko ha sido clausurado por la Dirección de Fiscalización y Control, otros dos negocios tuvieron la visita de inspectores por la falta de permisos para operar en lo que va del 2024.
Mario Maciel García, titular de Fiscalización, precisó que en el caso de Moloko, se hizo una investigación durante seis meses para poder clausurar el local que operaba en la clandestinidad.
«En puerta, daban una clave para entrar, toda esa situación nosotros la tenemos que analizar para no entrar haciendo uso de fuerza innecesaria o moviendo otras dependencias cuando no tiene razón de ser, yo tengo facultades incluso para llegar con cerrajeros y abrir puertas, ¿ustedes creen que yo voy a hacer eso?, pues no, ¿para que vean que somos abusones?, no. Nosotros lo hacemos con inteligencia y análisis», explicó.
Las otras dos clausuras que mencionó el director fueron una, en un negocio de tatuajes ubicado sobre Juan Alonso de Torres, en donde, a partir de las 11 de la noche, todos los días operaba como bar.
Y uno más ubicado sobre el Corredor Turístico Madero, en donde identificaron en flagrancia a tres menores de edad consumiendo bebidas alcohólicas.
Señaló que todas las direcciones hacen lo que corresponde a su área, Desarrollo Urbano, Protección Civil, Gestión ambiental y SATEG, este último como organismo que expide las licencias de funcionamiento a un particular para la venta de bebidas alcohólicas. Y Fiscalización como el ente que supervisa y sanciona.
«El municipio es el más interesado en la reactivación económica, en fuentes de trabajo, eso ya está muy trillado, entonces que cada quien abra negocios en donde quiera, en donde le dé la gana y en el tema del alcohol, que es un tema muy delicado, también hay que abrir negocios así, ábranlos siguiendo las normas del municipio, no solamente de fisca», puntualizó Maciel García.
Como parte de la operatividad para tener elementos necesarios y señalar al negocio como un lugar que opera sin la normativa o bajo la clandestinidad, Maciel García, expresó que hay inspectores que se encargan de ir como infiltrados para confirmar que hay una venta de alcohol, misma que no está sustentada por un permiso.



